Walter Coto: Lástima tanta inutilidad Política

Esta huelga no debió haber sido. Dos meses antes de iniciarla, ya los sindicatos la habían anunciado. En ese momento un gobierno inteligente, debió haber salido a dialogar y a escuchar demandas y propuestas. La experiencia y la habilidad política así lo requería. Se pudo haber evitado.

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Walter Coto Molina, Abogado (Dr.).

Se aprobó el plan fiscal en primer debate.

Unos estarán contentos y otros no.

Pero el país queda aún más dividido.

Lamentablemente así no se puede construir la sociedad que deseamos, con tantas quebraduras.

Acercarnos al bicentenario con el país tan roto es muy triste.

Costa Rica ha salido perdiendo, aunque algunos salgan ganando.

Una mera reducción apenas de 1.4 % del PIB de un déficit fiscal que se acerca ya al 7%, no vale cinco semanas de huelga y de intransigencias de la Asamblea, del Gobierno y de los diputados.

Todos sabemos que el país requiere aprobar un proyecto fiscal. Pero había que abrir espacios también para incorporar propuestas negociadas de sectores representativos, entre ellos los laborales.

Al fin y al cabo, nuestra misma Constitución tiene una norma que dice que nuestra democracia es participativa.

Ciertamente unos y otros han cometido errores de bulto.

Esta huelga no debió haber sido. Dos meses antes de iniciarla, ya los sindicatos la habían anunciado. En ese momento un gobierno inteligente, debió haber salido a dialogar y a escuchar demandas y propuestas. La experiencia y la habilidad política así lo requería. Se pudo haber evitado.

Pero no lo hizo. Esperó que la huelga iniciara, y después nunca tuvo un diálogo sincero con la otra parte. El Presidente tampoco tuvo presencia directa.

De ese modo, el mismo gobierno gestó la huelga que luego combatió.

Por otro lado los sindicatos se equivocaron.

Han bloqueado el libre tránsito y servicios esenciales. Ejercer un derecho constitucional violentando otros derechos también constitucionales, no es social ni jurídicamente aceptable.

Los sindicatos en luchas futuras deben innovar y pensar en otras formas de gestionar sus reclamos.

Así los sindicatos perdieron la oportunidad de ampliar sus reclamos a una protesta nacional contra la irresponsabilidad de las diligencias políticas de todos los signos, que han despilfarrado los fondos públicos mientras siguen pidiendo más impuestos sin que respondan por sus actos.

Para el pueblo eso es inaceptable.

Amargo sabor dejan también hasta hoy, algunos medios de comunicación, cámaras empresariales y grupos diversos, que fomentaron campañas de odio y satanización de sus adversarios y de todos aquellos que piensan diferente.

Esa no es la manera de construir el país.

Al contrario ese es el camino de destruir al país.

El partido aún sigue. Viene el segundo tiempo.

Se informa que la huelga se mantiene.

Vendrá ahora la batalla también jurídica.

La Sala IV tendrá su dictum.

Mientras tanto el país, el pueblo trabajador y la ciudadanía siguen perdiendo, en medio de la batalla entre el gobierno y los sindicatos.

La economía camina por senderos negativos. Los sectores productivos cada vez más deprimidos. Crecerá la morosidad en los Bancos, en la CCSS, en Hacienda. La incertidumbre seguirá y cuidado con el tipo de cambio.

Al monto que espera recaudar hacienda habrá que contabilizarle el nivel de pérdidas que ya ha sufrido el país.

Todo gracias a los caprichos de unos y de otros, que han evidenciado una imperdonable incapacidad de dialogar en serio, poniendo las partes en disputa desde el principio condiciones destinadas a imposibilitar el diálogo productivo.

Lástima tanta inutilidad Política.

Es la misma que exhibimos cuando queremos construir una carretera, o resolver las citas del seguro social entre muchas cosas. Inútiles para atender con prontitud los problemas que tenemos.

Por eso hasta hoy yo siento que todos hemos perdido.

Ya es hora de evitar que nos sigamos desangrando.

El autor es Abogado, catedrático, ha sido Diputado y Presidente de la Asamblea Legislativa.

 

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