Walter Coto: Pago del marchamo; un impuesto para devolver al Estado el aguinaldo

El impuesto de circulación de  vehículos es un golpe navideño desproporcionado, como la mayoría de los tributos creados esquizofrénicamente,  que tienen asfixiada la economía, y que golpea severamente a la clase media y media baja.

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Walter Coto Molina, Abogado (Dr.).

Muy contento llegó Mauricio a su casa el 17 de diciembre  donde vive con su esposa y un hijo de 7 años, exhibiendo el aguinaldo de 450 mil colones que había recibido. Mauricio es un esforzado trabajador de clase media baja, que había comprado un vehículo para ir a su trabajo, y hacer labores extras los fines de semana, para obtener más ingresos. Tres días después de recibir su aguinaldo fue a pagar el marchamo, cuyo monto ascendió a 291, 666,00 colones. De su aguinaldo le quedaron tan solo 158, 334,00 colones.  Las otras dos terceras partes  se las devolvió de nuevo al Estado. El detalle de su factura fue el siguiente :  25.000 colones   del SOA, 3,253,00 colones del IVA, 11,339,00 colones para el Consejo de Seguridad Vial, 248,760.00 colones del impuesto de propiedad a favor del Ministerio de Hacienda, 200 colones para el IFAM, 1,116,00 colones de timbre de fauna silvestre, y 1,912.00 colones de la ley 7088.  O sea dentro del cobro del marchamo,  o impuesto a la circulación de vehículos venían al menos 7 tributos,  de los más de 100 impuestos que existen en el país “para reactivar la economía.” Algunos de esos impuestos como se aprecia,  no tienen  que ver nada con la propiedad ni con la circulación de vehículos. Son  simples manotazos fiscales.

El marchamo en Costa Rica es un instrumento fiscal que objetivamente le arranca el aguinaldo a los trabajadores que disponen de algún medio de transporte, sea una motocicleta o un vehículo. Su monto es tan grande y agresivo,  que lo convierte prácticamente en un tributo confiscador del aguinaldo, para los que reciben ese treceavo mes,  aguinaldo cuya finalidad no es calentarlo unos días  para devolverlo al Estado, sino más bien usarlo en beneficio del bienestar de los hogares en el mes llamado del “amor y la familia “.

Para el año 2020, cerca de 1.560,343 vehículos deberían pagar el marchamo, lo que a un promedio,  por ejemplo, de 200.000 colones por vehículo,  le daría al Estado un ingreso de 3.120,686.000 mil  millones de colones, aproximadamente unos 548 millones de dólares, más de lo que cuesta la carretera San José – San Ramón. El monto es muy elevado incluso restando el porcentaje  del 7%  de aquellos que anualmente no quieren,  o no pueden pagar el marchamo. Es probable que por la precariedad económica de los hogares y el drenaje de  recursos que han sufrido, este año el no pago se incremente.  Sin embargo colones más o colones menos, del monto señalado, o al menos esperado,  Hacienda se lleva el 63.86 %, una suma cercana a los 350 millones de dólares, o sea aproximadamente  2,000.000 mil millones de colones y el SOA, es decir,  el INS con un porcentaje del 21,92 %  entidad que el año pasado invirtió  50.536,000  millones de colones   en víctimas de accidentes,  recibe probablemente más del doble, o sea de 120.121,600 millones de colones.  Independientemente de los números sobre los cuales podemos estar en acuerdo o desacuerdo,  el marchamo está hecho para recaudar una suma muy cuantiosa.

En Costa Rica el impuesto de circulación de  vehículos es un golpe navideño desproporcionado, como la mayoría de los tributos creados esquizofrénicamente,  que tienen asfixiada la economía, y que golpea severamente a la clase media y media baja.  El impuesto se cobra con base al año y el valor de mercado de los automotores, y de manera escalonada con porcentajes de hasta un 3.5 % l derivados de esa base del cálculo.  En nuestro país por la falta de visión integral de lo que hacemos, creamos impuestos sin conocer la totalidad de la carga impositiva que pesa sobre la población y los diferentes sectores.  A los Ministros de Hacienda no les interesa la carga tributaria local. A las Municipalidades no les importa tampoco la carga tributaria nacional. Es más se guindan sobre ella. A las instituciones no  les atañe nada más que su  feudo, y mientras tanto la gente sigue estrujada, cansada, y frustrada. El dinero para pagar cualquier tributo sale de la misma bolsa. No hay bolsas diferentes para cada tributo. No cabe duda que un trabajador que tiene que devolverle al Estado, en un solo impuesto las dos terceras partes de su aguinaldo, es un costarricense candidato a la protesta social. Es además una injusticia, porque además se paga para seguir con una de las más pobres infraestructuras viales del continente.

A nivel centroamericano la diferencia de este impuesto es abismal.  En Panamá el monto del marchamo es de $ 29 dólares por año independientemente del año y del valor del vehículo, y aunque  para cancelar el impuesto el propietario tiene previamente que pagar un seguro obligatorio, y hacer la revisión y pagar 1 $ dólar en el municipio donde reside, el costo final es muchísimo  más bajo que el que se paga en nuestro país.  En Nicaragua el monto oscila entre 3, 4, y 5 dólares.  En Honduras donde se paga según el cilindraje  un carro menos de 2.500 cc paga 55 $ dólares y por encima de ese cilindraje, cancela  $ 101 dólares.  En Suiza el costo del marchamo es de 40 euros, o 46 francos suizos. En Barcelona va de 23 euros hasta  172 euros, según los diferentes caballos fiscales. Muy similar en Madrid.  En Alemania donde hay 58 millones de vehículos existe una calculadora, donde el ciudadano él mismo calcula su marchamo con base en diferentes variables, una de ellas, su contribución a menores emisiones y CO2, por los cuales obtiene un beneficio en el pago. Por cierto dicho sistema preveía su trasladado a partir del 2109,  al resto de los países de la Unión Europea.   Hay países como en Brasil, en donde los propietarios pueden pagar el tributo en tractos. Aquí no, los costarricenses tienen que ir a los Bancos, y por supuesto, no todos, a pasar un tarjetazo para poder pagar, y si pagan,  y lo ponen en el vehículo, y quitan el marchamo anterior,  reciben multa. Estupideces de ese tipo.

Hace rato que vengo insistiendo, a riesgo de que me etiqueten de populista,  que la política pública se haga en beneficio de la gente, y que  los ciudadanos no se sientan vapuleados y al servicio del poder. Hay muchas formas de empezar la tarea de ser más justos. Hay muchas maneras de eliminar los avasallamientos. La verdad es que hay mucha creatividad en Costa Rica para salirse de la modorra tributaria en que hemos caído, donde la cabeza de algunos solo da para mantener los impuestos existentes y seguir creando más y más tributos. Hace poco la OCDE realizó un estudio con base en el PIB de los países de América Latina donde se pagan más impuestos y Costa Rica  ocupó el quinto lugar con el 24,1 %.  Yo en lo particular por razones que no explicaré aquí,  creo que el porcentaje es mayor que el que se indica. Lo que sí es cierto es que hay una diarrea tributaria que  hay que parar.  A veces me hace gracia escuchar a tanta gente clamando por  reactivación, cuando el entorno de impuestos creados, existentes y en proyectos,  son exactamente contrarios a la reactivación.

En fin,  el caso del  llamado marchamo es un impuesto sobre el cual el país debe reflexionar. Hay que poner a funcionar el pensamiento lateral y ser creativos. Otra forma de abordar ese impuesto a la circulación es perfectamente posible.

 

 

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