Walter Coto: ¿Por quién votar, o por quién no votar el 6 de febrero?

Quizás Usted que me lee, podrá también fabricar el perfil del gobernante que desearía, y luego contrastarlo con todos  aquellos que aspiran a la Presidencia.

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Walter Coto Molina, Abogado (Dr.).

A escasas semanas del 6 de febrero, miles de costarricenses no tienen claro por quién votar para la Presidencia de la República. Frente a ese dilema, quizás lo pertinente sea, antes de poner sobre la mesa los 25 nombres, que cada costarricense  se pregunte en su intimidad; ¿cuáles son los  atributos y capacidades  que como ciudadano  yo desearía que tenga el Presidente de mi país?  Definidos e inventariados  esos elementos podría contrastar con ellos,  los nombres que ofrece la papeleta presidencial, y facilitar así la toma de decisión para votar por uno de esos 25, o  bien para votar en blanco, que también constituye una forma válida de decidir.

En mi caso, yo aspiro a que el país tenga una persona en la Presidencia de la República, que al menos tenga los siguientes atributos, y, o capacidades.

  • Se requiere un liderazgo que tenga capacidad e inteligencia política sana, puesta al servicio del país de modo ejemplarizante. Liderar un país es un asunto muy delicado por las implicaciones que tiene en la vida de las personas, de las empresas, de las comunidades. Se necesita tener capacidad, habilidad e inteligencia política para tejer y articular las decisiones que impacten positivamente al país. Capacidad para escuchar y aprender, habilidad para aplicar conocimientos, inteligencia para encontrar nuevas soluciones a los viejos problemas.
  • El país requiere un líder que sea auténtico, es decir original, genuino, que sea honesto con él mismo para que pueda serlo con los demás, que no viva de las apariencias, de los engaños, ni de las mentiras, que sea consistente en lo que dice y lo que hace, que no haga de la política barata un laberinto de torcidas intenciones.
  • Costa Rica necesita un liderazgo que sea ejemplar, porque hace tiempos que pareciera no lo tiene, y eso ha profundizado la desconfianza en las dirigencias y en las instituciones. La corrupción es tan extendida, variada y tan grave, que sin duda sería una bendición que quien llegue a la Presidencia actúe con mano de hierro para enfrentar con autoridad moral ese flagelo. El daño moral, social y económico que está sufriendo el país a causa de  la corrupción exige que el nuevo mandatario muestre en sus decisiones y en sus acciones el valor de la honestidad a toda prueba. Solo así podemos recuperar la confianza.
  • La patria urge de un estadista, un líder que no llegue simplemente a administrar el país, sino a impulsar su transformación y su renovación. Alguien visionario que sea capaz de ver el horizonte, el bosque completo, el holograma, que integre y que vea en las partes siempre la fotografía completa. Que entienda a plenitud las nuevas realidades y las nuevas necesidades del siglo XXI. Incluyendo los beneficios de la tecnología al servicio de los seres humanos.
  • Quien asuma la Presidencia debería ser alguien humilde. Una persona que conozca sus virtudes y defectos y actúe en consonancia, que no haga de la arrogancia ni de la soberbia el ejercicio abusivo y discriminatorio del poder. Que admita con hidalguía y sencillez sus equivocaciones, y que nunca lo hinche ni lo transforme negativamente, el poder temporal que recibió de su pueblo.
  • Creo que el país requiere de un líder que una y que se entregue incansablemente a trabajar por el bienestar de toda la población, que entienda que no es el Presidente solo de los empresarios, los amigos, los sindicatos, los grupos reales de facto, su partido, o sus allegados, sino de la totalidad de los costarricenses. Que esa es su misión, la de servir a todos por igual con dedicación e inteligencia.
  • Por último desearía que el Presidente tuviera un gran equipo de trabajo que sea competente, sensible, visionario, muy ejecutivo, responsable y honesto que posibilite que el nuevo gobierno deje huella transformadora en el país. Los líderes en solitario no son líderes. El acompañamiento con buena cohesión,  competencias, y objetivos de equipo es fundamental.

En resumen yo quisiera votar por un líder que tenga capacidad e inteligencia política, que sea autentico, que sea honesto, que sea visionario, que tenga humildad, que muestre equipo, y que tenga claro que su misión es trabajar con ahínco para todo el país.

De esta manera voy  a ver con detalle,  cuál de los 25 candidatos tiene el perfil anterior que deseara para mi país. Eso exige informarse sobre cada uno de los postulantes.  Si hay alguno que lo tiene o se acerca a él,  le daré mi voto. Si no, podría también votar en blanco para demostrar mi desazón.

Quizás Usted que me lee, podrá también fabricar el perfil del gobernante que desearía, y luego contrastarlo con todos  aquellos que aspiran a la Presidencia.

Así podrá fundamentar mejor su decisión el próximo 6 de febrero.

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