Walter Coto: Sensibilidades latentes del electorado para las próximas elecciones nacionales

La trasmisión de energía positiva, simbiótica, y natural  nacida de la esencia del ser de cada candidato, será fundamental para anidarse con probabilidades de éxito en el sentimiento y en el corazón de los electores del 2022.  Así de sencilla,  y a su vez de compleja,  es la tarea que espera a los aspirantes presidenciales.

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Walter Coto Molina, Abogado (Dr.).

¿Cuán  determinantes serán las ideas y las propuestas,  para que alguno  de los más de  20 candidatos  que ofrece el menú presidencial para el 2022, gane la elección?  En mi opinión, ni  son, ni serán determinantes.

¿Si no son determinantes; ¿podrá entonces ser importante, que los candidatos presenten algunas  ideas y proyectos,  para que el electorado se fije en un candidato y proceda a votar por él?  Respondería que sí.

Es probable que una propuesta tenga algún nivel de importancia en la decisión,   siempre y cuando cumpla tres condiciones;  primero; que sean proyectos concretos y creíbles,   segundo; que  inspiren a la población y comprometan su esperanza,  y por último,  que la gente sienta que esa oferta le traerá bienestar,  y resuelva algún ítem de  su estado personal de congoja material y hasta psicológica.

Sin embargo,  como se aprecia, tengo la impresión que las elecciones no se deciden en nuestro país por la visualización que los electores puedan hacer de las ideas de los candidatos. Quizás eso sea muy lamentable, pero parece que esa es la realidad, hay otros factores que pesan mucho más. Ha habido Presidentes sin ideas, que quizás no habrían podido administrar tampoco una pulpería. La verdad es que hoy en día,  la imagen,  la emotividad y la sensibilidad,  pesan más que las ideas.

Intuyo entonces que las sensibilidades del electorado para escoger el Presidente  del 2022,  transitarán por otros caminos muchos menos intelectuales, y que los anchurosos programas llenos de letanías de promesas no tendrán mayor incidencia en la contienda.

En esa sensibilidad  estará más presente,  el tema de la confianza que generen los postulantes. La desconfianza, la falta de credibilidad en los partidos y en sus abanderados, es enorme. Por eso las convenciones una tras otra vienen manifestándose como fracasos de cuantía inestimable. Basta que haya una pifia de un candidato en esta esfera de la confianza, sea por su capacidad, por su transparencia, por su honestidad,  por su humanidad y por la integración de sus equipos de acompañamiento,  para que salte por los aires el fracaso de su candidatura presidencial. Va a ganar aquél que genere más confianza, no el que tenga más y  mejores ideas.

Mucho menos aún,  después de los casos recientes que han fortalecido la percepción de la población, respecto de la corrupción como uno de los males más graves que padece el país.

También será fundamental para la decisión,   cómo se muestren los candidatos en la campaña, en especial en su relación con los electores, y todavía más,  en la vitrina que ofrecen los debates cercanos a la elección. Ojalá, como debe ser en democracia, todos los candidatos tengan oportunidad de participar en esos debates.  Si la gente percibe arrogancia visual e intelectual, incompetencia, mentiras, poses no naturales, irrespeto, deficiencias emocionales, intelectualismo artificial,  esquivo en respuestas, el  capital electoral no crecerá y más bien disminuirá.

En cambio el candidato que se presente tal y cuál es, de modo fresco y natural, hasta con humor, que acepte su condición de no saber de todo, que vea a la cara a su pueblo, que enfrente a sus colegas candidatos con respeto, que trasmita transparencia, que sea sencillo y flexible, que sea honesto en sus posiciones, que su imagen no sea fabricada, ese candidato en mi opinión,  tendrá la posibilidad de ser mejor valorado por los electores en la campaña que se avecina, y crecer en el proceso.

Planteado el tema de esta manera, la carrera apenas empieza. Algunos  aspirantes comienzan a ser percibidos de mejor manera que otros, pero esa ventaja coyuntural solo podrá ser sostenible si en los meses que vienen,  ellos no cometen errores relacionados con  los valores de confianza y de inspiración,  que en esta campaña acercarán  los electores a alguno de los postulantes. Quien tenga la sabiduría para saber escoger su equipo, para transitar sin aspavientos y con simpleza, para exhibir una conducta transparente y de convencimiento íntimo y pleno en lo que trasmite, podrá sin importar el Partido del que proviene, ir fortaleciendo una posición de ventaja, en la carrera presidencial más voluminosa de aspirantes presidenciales que registra la historia del país.

La trasmisión de energía positiva, simbiótica, y natural  nacida de la esencia del ser de cada candidato, será fundamental para anidarse con probabilidades de éxito en el sentimiento y en el corazón de los electores del 2022.  Así de sencilla,  y a su vez de compleja,  es la tarea que espera a los aspirantes presidenciales.

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