Walter Coto Molina, Abogado (Dr.).

Los resultados del pasado 6 de febrero dan pie para diversas conclusiones, y generar a su vez importantes reflexiones. No obstante,  en esta oportunidad quiero referirme solamente a la frase de campaña que usó don Rodrigo Chaves,  y que a mi juicio, sin ser el único,  fue factor fundamental para que se colocara en segundo lugar, para muchos sorpresivamente.

Cuando una sociedad se encuentra devastada económica y socialmente,  con grandes niveles de desempleo y corrupción,  con profunda desigualdad e inseguridad, con aumento de la informalidad y de la pobreza, con  un sistema educativo desplomado, y donde los ciudadanos están absolutamente insatisfechos con la gestión del  gobierno,  aquel dirigente que lance un grito de guerra,   una frase que llegue al tuétano de los huesos,  logra sin lugar a dudas atraer más votantes a su causa.

Ese ha sido el caso de don Rodrigo Chaves en la reciente elección del 6 de febrero.  Su grito de guerra electoral fue,  “yo me como la bronca” que quiere decir;  ante la situación  que los costarricenses están viviendo, yo asumo el desafío de comprarme la bronca junto con Ustedes. Este es un pleito que sencillamente yo me compro con la ayuda de Ustedes.  Vamos a enfrentar entonces,  a quienes han creado esta penosa situación de deterioro grave del país. Nos vamos a rebelar comiéndonos la bronca. Esa frase con enorme carga emotiva conectó  más al candidato Rodrigo Chaves, que los demás,  con  la población que hoy sufre los embates de la crisis. Ir juntos a comerse la bronca era más relevante y solidario que los mismos  programas de gobierno, los cuales poca fiabilidad tienen entre la gente. Si las personas están desorientadas, vapuleadas por todo lado, y llega alguien y les dice, oiga, yo me como la bronca, y enuncia algunas ideas de cómo  lo va a hacer, de inmediato ese mensaje resulta atractivo para la población que sufre, que en las circunstancias actuales es muy grande. En poco tiempo, Rodrigo Chaves al decir que se comía la bronca, y se convirtió en el líder rebelde que con lenguaje más directo  y franco   que los demás candidatos,  apostó por interpretar esa  rebeldía solapada y justificada  que  existe en el país, y que los costarricenses la expresaron  por dos vías; la primera  no acudiendo a las urnas, (40% de abstencionismo), a pesar de los llamados de medio mundo para ir a votar, y la otra vía, por la que los electores  decidieron  acompañar al candidato  que de  alguna manera les transmitió,  que él se va a comprar la bronca por ustedes.

El resultado de las elecciones del 6 de febrero, en mi opinión,  deja ya claramente establecido, que hay un candidato que disputará la segunda ronda,  comiéndose la bronca para tratar de arreglar el país. Su mensaje será ampliar el apoyo  derivado de  aquellos que mayoritariamente se sienten excluidos, discriminados, apartados de las oportunidades, profundizando el mensaje, que para arreglar el país, tiene que haber alguien que se compre esa bronca, que tenga esa determinación, y no solo alguien que proponga ideas.  El país hay que arreglarlo, y esa bronca hay que comersela. Esa consigna estuvo y está más alineada con las creencias de la gente, que sencillamente  desean salir del atolladero. Comerse la bronca era un mensaje más contundente y apasionado, que la ambigüedad de lo políticamente correcto, que expusieron la mayoría de candidatos presidenciales.

En mi criterio hay un gran enjambre de descontento nacional,  como dice mi querido amigo Guillermo  Barquero,  constituido a su vez por colmenas que defienden diversos intereses que además desafían la comunicación tradicional, y que tienen como particularidad,  que los ataques que se efectúen a las colmenas, se interpretan como un ataque no solo a la colmena, sino  a sus miembros personalmente, por lo que en ese contexto, los ataques que se hagan a Chaves lejos de disminuirlo electoralmente es probable lo van a fortalecer,  porque la rebeldía siempre se vuelve más rebelde,  cuando la gente percibe ataques reiterados  para aquel que en su nombre ha dicho, que se coma la bronca. Con su mensaje Chaves quizás sin saberlo se fundió con el enjambre del descontento nacional, y con la diversidad de colmenas que lo componen, algunas ciertamente antagónicas, pero que no causan temor,  porque la dinámica interna de las colmenas,  es justamente la de no temer los contrastes, pues a veces es necesaria esa enemistad, para configurar el apoyo de otra.

Comerse la bronca es comprarse la revuelta, la camorra, la disputa, la protesta colectiva, la trifulca, la lucha por generar empleos, acabar con la corrupción, la  ineficiencia, y otros problemas que tiene el país. Mucha  gente entiende que el país no está para seguir con meros discursos, sino para comprarse algunas broncas que requieren carácter y determinación. Y cuando una persona dice que se va a comprar la bronca, se entiende que va con todo.

Por cierto, recuerdo que hace  un año, al primero que escuché hablar de comerse o comprarse la bronca fue al diputado Pedro Muñoz, refiriéndose a los puestos de trabajo que requiere el país.

Pues bien, la segunda ronda será entonces una estrategia donde la racionalidad poco va a jugar, porque las condiciones del país son para que se implanten en la campaña más fuertemente, elementos emocionales.

Ciertamente el abstencionismo probablemente será menor en la segunda ronda. ¿Pero cuántos costarricenses  del 40% que no fue a las urnas el 6 de febrero, pertenecen al enjambre de la rebeldía silenciosa, que tiene la capacidad de modificar el paisaje electoral costarricense?

Es en  ese terreno donde se librará gran parte de la lucha electoral que viene.

Walter Coto

Por Walter Coto

Es Abogado, catedrático, ha sido Secretario General del PLN así como Diputado, Presidente de la Asamblea Legislativa y aspirante a la Presidencia de la República.