Walter Gutiérrez: 12 propósitos de año nuevo

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Walter Gutiérrez Picado.
El 31 de diciembre a las 12 de la noche millones de personas se reúnen para despedir el año 2019 y celebrar el inicio de un nuevo año. Entre reuniones familiares, fiestas y fuegos artificiales, cada persona en su interior ve con cierta esperanza y curiosidad lo que el 2020 traerá consigo. Personalmente, pienso que buena parte de lo que nos espera en año nuevo lo construimos nosotros mismos, y es por eso que, lo que pinta para un año difícil en nuestro país, debe ser visto como una oportunidad más para marcar el rumbo que queremos construir. Aquí, una lista de propósitos que deberíamos asumir todos los costarricenses, especialmente quienes tienen poder de decisión.

Crecer económicamente. La tarea está en la mesa y es preciso que se haga. La ciudadanía ya cumplió con su parte brindándole estabilidad financiera al gobierno mediante la reforma tributaria. Lo que esperamos de la clase política es que sepa responder a la altura del sacrificio que están haciendo los ciudadanos y, de una vez por todas, tenga la madurez y la sapiencia para promover una agenda que permita reactivar la economía y darle nuevos bríos. El cómo es ampliamente conocido, requiere de voluntad política.

Hacer valer las municipales. El gobierno local es la expresión más cercana del poder político en la vida en sociedad de nuestro país. La primera interacción de la ciudadanía con el Estado. Es por ello que para las próximas elecciones como ciudadanía debemos hacer lo posible por elegir a representantes dignos de los puestos a los que se postulan. Recordar que estas elecciones tratan sobre gestión municipal, y que no son un referéndum sobre temas ajenos a estos entes.

Reducir la pobreza. Los números pueden ser fríos y transmitir poco. Sin embargo, se les puede dar contexto. En nuestro país hay personas que no pueden satisfacer las necesidades más básicas como la alimentación, educación o vivienda. Así mismo, en este país se gasta aproximadamente 2% del PIB en programas de combate a la pobreza sin que haya cambios sustanciales en ello. También es cierto que nuestro crecimiento no ha sido menos que tímido. Urge mayor crecimiento y una estrategia que dote de oportunidades a las personas y no de maquillajes a las administraciones de turno.

Ser valientes y congruentes. Si de algo puede vanagloriarse nuestro país es de tener autoridad moral para hablar sobre democracia y libertades. Si bien es cierto tenemos muchos retos, como cualquier nación de renta media, estos no son comparables con lo que sucede en dos territorios hermanos, como lo son Nicaragua y Venezuela. Al gobierno le vendría bien ponerse como propósito de año nuevo ser congruentes con el discurso democrático y de libertad que ha caracterizado a nuestra política exterior, sin que eso signifique lavarse las manos ante las atrocidades que se dan en estas dictaduras.

Comunicar asertivamente. El gobierno no puede darse el lujo de comunicar de forma torpe en momentos de crisis económica y crispación social. Entre reclamos a calificadoras de riesgo y cafés exuberantes, la comunicación fue lamentable. Un poco de sentido común y transparencia para el próximo año.

Hablarnos. Las diferencias políticas nos están llevando a un callejón sin salida con problemas socioeconómicos que nos persiguen. Un grupo que se comporta como hinchas de equipos de futbol, cada quien con su bando, está empecinado en dividir y enardecer, consiguiendo que nos alejemos entre nosotros y nos aislemos en una burbuja mediática que refuerce nuestros prejuicios contra “el otro”. Si hay algo que podemos hacer para no darle rédito a este grupo es hablarnos, cara a cara, y tratar de comprendernos.

Emplear y permitir emplear. Una de las situaciones más difíciles para cualquier persona es no poder cumplir con sus obligaciones. Los hogares, especialmente los monoparentales liderados por mujeres, tienen la necesidad de que las autoridades comprendan el flagelo del desempleo y se pongan a trabajar en ello. El trabajo es sencillo, no estorbar. Y eso significa cambiar el enfoque confiscatorio de nuestra administración por uno facilitador.

Informar y hacerlo bien. En tiempos difíciles la labor periodística es fundamental para la ciudadanía. Como un gerente toma decisiones con la retroalimentación de sus asesores, los ciudadanos tomamos decisiones basados, en buena parte, por lo que los medios reportan. Informar es más que decirlo primero, es decirlo completo.

Despolitizarnos para politizar bien. Si hay algo que está consiguiendo la polarización provocada por grupos políticos antagónicos es politizar hasta los espacios más sensibles para las personas. La politización de todos los espacios de la vida logra intoxicar nuestra forma de hacer política, además, de que le da la posibilidad al Estado de terminar decidiendo los espacios personales de otros. Como lo decía la activista feminista y filósofa española Lola Pérez: “Se empieza confiando en que ‘lo personal es político’ y acaba una lidiando con el Estado en pleno dormitorio. Así que no, lo personal no es político, amigas feministas. Lo personal es intransferible, se basa en el respeto a la libertad individual y su límite es no dañar al otro.”

Renovar el sindicalismo. Decía don Albino Vargas en este medio que el sindicalismo en Costa Rica es: “un archipiélago de sindicatos, un grupo de “islas” (microscópicas, minúsculas, pequeñas, medianas y unas cuantas grandes)”. Pues bien, un propósito para don Albino podría ser el de darles paso a nuevos líderes. Nuevos no solo de nombre, sino también de pensamiento. El sindicalismo costarricense se engolosinó con el clientelismo que por años ejercieron los gobiernos. El Estado costarricense está necesitado de reformas; el sindicalismo tiene la opción de ser visionario o quedar relegado.

Valorar. Indiferentemente de la preferencia política, la posición económica o los principios morales por los que nos regimos cada uno de nosotros, debemos hacer el ejercicio de valorar el país en el que convivimos. A unos pocos cientos de kilómetros de aquí, en el hermano país de Nicaragua, la lucha que están teniendo es tan básica como pelear por su derecho a disentir. Una de las libertades más básicas de las que debe gozar el ser humano.

El último propósito se lo dejo a usted. ¿De qué forma piensa aportar para que este país camine mejor?

Involucrarse en alguna causa, leer e informarse, mostrar empatía, ser un buen ciudadano y un ser humano amable son algunas formas de aportar a la construcción de una sociedad menos hostil y más prospera para todos.

 


Walter Gutiérrez es Bachiller en Administración Aduanera y Comercio Exterior y estudiante de Ciencias Políticas de la UCR. Liberal progresista.

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