Walter Gutiérrez: Elecciones UCR-2020: asumir la responsabilidad.

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Walter Gutiérrez Picado.

Se aproximan las elecciones para elegir al nuevo Rector de la Universidad de Costa Rica y resulta necesario recordar los retos de la mayor universidad del país que siguen sin resolverse. En un proceso poco representativo, cerrado y limitado a una serie de grupos de personas, se tomará la decisión de quién liderará lo que, esperamos, sea una gestión consciente de las dificultades que se han ignorado en las pasadas administraciones.

Responsabilidad financiera

Como si de una república independiente se tratara, quienes ocuparon el cargo de la rectoría se han comportado con total indignación ante el llamado de entes y personas externas a la institución a cuidar de los recursos y poner orden a su administración. Lo cierto del caso es que las universidades públicas tendrán que ajustarse a la situación fiscal del país y lidiar con ella, o bien, chocar de frente contra la realidad.

De nada servirán las habituales amenazas al sistema de becas, la investigación o el aporte a las comunidades, se estima que para el año 2024, la UCR alcanzará un déficit de hasta 20.000.000.000 de colones. Esta situación provocada por un crecimiento exponencial de sus gastos a raíz de la irresponsabilidad del mandatario Luis Guillermo Solís, quien, en plena crisis fiscal, aumentó el Fondo Especial para la Educación Superior en un 7,35%.

Según la Oficina de Planificación de la propia universidad, se hicieron proyecciones e inversiones previendo que los ingresos presupuestarios fueran más amplios. Una actitud que confirma la desconexión de la realidad que padecen las autoridades universitarias.

Disparidad salarial

Esta situación tan delicada de las finanzas universitarias está ligada a los esquemas salariales de la institución. Si bien es cierto que el número de funcionarios con salarios mayores a 4 000 000 de colones es reducido (alrededor del 3% de la planilla), es un grupo que consume el 13% del presupuesto para salarios, según Doble Check.

Este tipo de disparidades se explica porque muchos de estos funcionarios reciben pluses salariales que inflan los montos percibidos, pero que no necesariamente responden a una mayor productividad en beneficio de la institución o los estudiantes, sino que responden al simple hecho de permanecer muchos años en un puesto. Esto compromete a la universidad al momento de contratar personal.

Quien asuma la rectoría de la UCR, deberá tomarse esta situación con seriedad y responsabilidad. Si bien es cierto el Estado costarricense debe financiar a la universidad, las autoridades tienen el deber legal y moral de ejecutar los recursos de forma eficiente, honrando los aportes de los costarricenses para dicha financiación. No es de recibo la excusa de la autonomía universitaria

El futuro de la UCR es cuestión de prioridades

Si el próximo jerarca de la universidad quiere asegurarse de que nuestra alma máter continúe ofreciendo oportunidades a los estudiantes y las comunidades, así como brindando frutos a la sociedad en general, deberá tener claro cuáles son las prioridades de su gestión. La UCR requiere de profundas reformas que permitan distribuir mejor los recursos y asegurar la continuidad de su legado. Para quien asuma la rectoría, esa debería ser su prioridad: una rectoría de reformas.

A quienes tienen la oportunidad de elegir al nuevo rector, les pido que piensen en el futuro de la institución y en sus estudiantes, no en sus intereses inmediatos. Eso nos conviene a todos.

 


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