Walter Gutiérrez Picado, estudiante universitario.
Recientemente como parte de la militancia política me incorporé a la Junta Electoral Cantonal de mi cantón, Carrillo, de Guanacaste. Para quienes no conocen cuál es la función de este ente, las Juntas Cantonales son las encargadas de una parte de la logística para las elecciones nacionales. Dentro de sus funciones se encuentran la validación de los recintos que serán utilizados por el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) para las elecciones nacionales y municipales, la recepción y validación de nóminas para los Miembros de las juntas receptoras de votos, la coordinación de los centros electorales el día de la elección, custodia del material electoral al momento de su recepción, entre otros.
Este trabajo, que es sumamente importante para el proceso electoral, se lleva a cabo por ciudadanos que, propuestos por los partidos y de forma voluntaria, aceptan colaborar con el TSE en el desarrollo de las funciones antes descritas. Nuestro proceso electoral representa una de las fortalezas de nuestro sistema democrático, ya que todos los partidos políticos tienen el derecho de proponer representantes para distintos espacios como las Juntas Cantonales, las Juntas Receptoras de Votos y otros auxiliares del proceso, lo que transparenta el proceso. Sin embargo, esto es, a su vez, un aspecto que evidencia la fragilidad de la democracia, puesto que gran parte de la credibilidad y legitimidad del proceso recae en la ciudadanía y su compromiso con la democracia costarricense.
Dicho esto, resulta necesario recordar que la democracia de un país recae sobre toda la ciudadanía. En momentos en los que la región centroamericana es testigo, nuevamente, de una dictadura y los vientos de autoritarismo soplan en algunos países de la región, ser conscientes de la importancia de nuestro proceso electoral y su funcionamiento es crucial. Comprender que tenemos un rol activo en el proceso preserva la solidez del mismo.