Walter Herrera, Economista.

No podemos esperar un próspero año 2022, por dos razones principales: los cambios realizados por el Banco Central de Costa Rica, en el mes de diciembre, cuando viró a una política monetaria contraccionista y el incremento en los precios de materias primas (petróleo, granos básicos y metales) a nivel internacional.

El crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), para el año 2021, en la revisión del Programa macroeconómico 2021 – 2022 del mes de julio se estimó en 3.9% y, para el año 2022, en 3.7%, sin embargo es muy poco probable que lleguemos a esa cifra.

En el 2021, se tomaron decisiones que permitieron un crecimiento económico moderado, dentro de las medidas, sobre todo por la tasa de política monetaria que permaneció durante 350 días a 0.75%. Por otra parte, la tasa básica pasiva que estaba en el mes de enero de este año en 3.5% y llego hasta 2.75% en el mes de noviembre.

No hay duda que la recuperación económica en Costa Rica se debe en gran parte al valor tan bajo de estas dos tasas. Esto fue lo que permito en gran medida tener un crecimiento económico aceptable con un PIB cercano a 3.9% para este año.

Desafortunadamente, para el año 2022, hay elementos que no pronostican un buen año. El Banco Central de Costa Rica el 15 de diciembre, incremento la tasa de política monetaria en un 70%, pasando de 0.75% a un 1.25%. La tasa básica pasiva incremento, en diciembre, en un 10%, pasando de 2.75% a 3%. El tipo de cambio, que se tenia en enero de 617.30 colones por dólar, en diciembre se ha mantenido alrededor 644 colones por dólar, efecto que se incrementó en los últimos cuatro meses, disminuyendo nuestras reservas internacionales, de enero a diciembre en un 9%. Esto indica que el Banco Central ha estado vendiendo dólares con el fin de no tener una caída abrupta en el tipo de cambio.

Como si fuera poco, a nivel internacional, ha incrementado la demanda de materias primas acorde con la recuperación económica, específicamente la gran demanda de granos por parte de China. Si nos enfocamos a la oferta, existe poca disponibilidad de contenedores para movilizar la demanda de materias primas, además, problemas internacionales, en las cadenas de suministro, han provocado un aumento en los precios de las tarifas de los fletes marítimos y en los tiempos de respuesta y, por último, otro factor que no podemos perder de vista es el precio de los hidrocarburos.

En el caso partículas para nuestro país, entre abril del 2020 y junio del 2021 el índice general de materias primas importadas medido por el Banco Central creció en 168%, 60% más que los últimos 20 años.

El pronóstico para el año 2022 no es esperanzador para nuestra débil economía por el efecto de los precios internacionales de las materias primas como petróleo, granos básicos y metales, lo que provoca un impacto directo por mantener una apertura comercial superior al 75%.

Debemos sumarle a esto las nuevas condiciones contraccionistas asumidas por el Banco Central de aumentar la tasa de política monetaria este 15 de diciembre, que provocó un aumento casi inmediato de la tasa básica pasiva de alrededor de un 10%.

Nuestra economía tiene que seguir creciendo en valores superiores a los del año 2021, el valor del dinero debe estar en lo más bajo, con esto aumentamos la demanda de bienes y servicios, lo que provoca un crecimiento en la demanda laboral con el fin de reducir los porcentajes tan altos de desempleo que tenemos hoy.

Para lograr una verdadera reactivación económica, debemos incentivar el consumo, pero para ello no podemos reducir la política expansionista que hemos tenido durante todo el año 2021.