Welmer Ramos González, Economista, ex Ministro de Economía y ex Diputado.

En la economía hay anomalías que parecen muy pequeños para ponerles atención, pero que al estar presente en todas las actividades de la sociedad, se convierten en grandes males: extractores de renta para toda la ciudadanía, concentradores de la riqueza, destructores de la sana competencia en los mercados. Yo les llamo las garrapatas económicas por la similitud de estos pequeños parásitos en los animales domésticos.
Hoy pretendo que hablemos de uno de esos problemas generalizados y que a veces pasa inadvertido, que es el costo de transar por medios electrónicos.

Desde 1991 hasta septiembre del 2020, en Costa Rica las comisiones que pagan los negocios para usar tarjetas de crédito como medio de pago estuvieron determinadas por los entes financieros que dan ese servicio. Ese sistema implicó que algunos pequeños negocios pagarán tasas tan altas como el 10%, mientras algunos grandes sólo pagarán el 0,25%, con los consecuentes problemas en la competencia y en el costo de vida que debían soportar todos los ciudadanos.

Por esa razón fue necesario aprobar la Ley No. 9831, para regular las tarifas de cobro por el uso de datáfonos, que estableció una tasa máxima del 2,5%, revisable anualmente y hoy se ubica en 2,0%.

Esto trajo un ahorro para los costarricenses de un punto porcentual en el IPC, según un estudio del Instituto de Investigaciones Económicas de la UCR.

El ahorro anual para las pymes y para los consumidores costarricenses, se estima cercano a los ₡150.000 millones anuales. Algo así como 6000 bonos de vivienda de 25 millones cada uno.

Al haber una menor dispersión de tarifas, la competencia entre los negocios pequeños y los grandes, está menos distorsionada y el uso de tarjetas es mucho mayor que antes, pues resulta menos oneroso para todos los participantes.
Por otra parte, los medios de pago electrónicos han seguido avanzando tecnológicamente y SINPE (Sistema Nacional de Pagos Electrónicos), un sistema gratuito puesto en marcha por el Banco Central permite transar ₡15 billones, anualmente con un ahorro enorme para la sociedad en general. Si las transacciones que pasan por SINPE, tuvieran que pagar la tarifa media de las tarjetas, la sociedad costarricense se tendría que gastar unos ₡264.000 millones anuales.

Estos logros no están libres de adversarios, alguna academia del Centroamérica, auspició una presentación de “un estudio” en contra de regular la oligopólica determinación de las tarifas de las tarjetas; y las críticas a SINPE se arrecian, por lo cual hay que estar atentos para no echar atrás.

El cambio tecnológico tiene que operar también a favor de los consumidores y debemos de estar vigilantes para que esto no retroceda.

Miles de pagos electrónicos pequeños a tasas altas, son como las garrapatas, terminan afectando seriamente la salud de la economía, mientras las garrapatas se engordan hasta reventar.

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Por Welmer Ramos González

Es economista, administrador ex Ministro de Economía y ex Diputado de la Asamblea Legislativa de Costa Rica por el Partido Acción Ciudadana. Ejerció como economista del Banco Central de Costa Rica entre 1983 y 2006.