La seriedad de la política en broma y con fisga. Año VIII-346. 07-06-2024.

William Hayden Quintero, Economista.

Entiendo la impaciencia del presidente Chaves por dejar un legado en la construcción de obra pública que tanta falta le hace al país. Al menos pretende arreglar la pista del Aeropuerto Daniel Oduber en Liberia, construir la Ciudad Gobierno, que no es su idea, y esto es lo que lo tiene más chimado con la Contraloría General de la República que no se lo permite porque violenta seriamente la ley de Contratación de Obra Pública.

Este proyecto es de vieja data. Nosotros en el Banco Nacional cuando me desempeñaba como gerente general esbozamos un proyecto para dárselo a la Municipalidad de San José tendiente a construir un Centro Cívico en los terrenos del Consejo Nacional de Producción y los de su alrededor incluyendo el Cementerio Calvo, prácticamente todo el barrio Corazón de Jesús y financiado mediante la figura que creamos en el banco los Fideicomisos de Titularización de Obra Pública, con los cuales conjuntamente con eI ICE construimos los proyectos Hidroeléctricos de Peñas Blancas y el de Cariblanco, así como otros más en un portafolio de $1.200 millones en proyectos futuros que dejé a mi salida. Muy fácil, se afectan en el Fideicomiso las propiedades, planos constructivos y otros activos del proyecto y contra ese patrimonio se emiten títulos valores en dólares a largo plazo, para financiar la obra, los cuales se colocan a través de dos o tres puestos de bolsa en los mercados de capitales nacional e internacional, cuyo capital e intereses se pagan con las rentas futuras del arrendamiento de los inmuebles que pagarían las instituciones gubernamentales que se instalan en el Centro Cívico. Muy fácil, nada del Banco Centroamericano, nada de violaciones a las leyes, nada de berrinches con la Contraloría.

El pleito contra la Contraloría se lo ha buscado el presidente porque no saben hacer bien los proyectos. Está demostrado que muchos de los que envía el Ejecutivo a la Asamblea Legislativa están plagados de errores, arbitrariedades, son insostenibles jurídicamente, inviables económica y financieramente y muchos son inconstitucionales, y como le son rechazados por estos horrores de bulto, se despotrican contra la Asamblea Legislativa, la Contraloría y la Sala Cuarta, que son los malos de la película y no dejan al pobrecito Chaves gobernar brincándose el ordenamiento jurídico del país que ha costado más de 100 años para construirlo y echarlo a la basura en su administración.

Con el aeropuerto de Liberia hicieron un chanchullo jurídico, se valieron de la ley de Emergencias diciendo que la tormenta tropical Bonnie dañó la pistas y no es cierto, así lo han demostrado todas las instancias técnicas. Se valía de la ley de emergencia para evadir los controles y asignar a dedo a la constructora Meco el proyecto con un sobreprecio. Así no se vale. La semana pasada demostré otro chanchullo jurídico. Con un decreto ley modificó seis leyes y sus reglamentos del Sistema de Banca para el Desarrollo y entre las aberraciones jurídicas le dieron al Consejo Rector, además de las suyas, las facultades de la Dirección Ejecutiva, un gallo gallina, (junta directiva y gerencia en un mismo cuerpo).
El presidente hace las cosas a lo Frank Sinatra: “a mi manera” y le salen mal. Hay que hacer las cosas bien. Debería asesorarse, tener en su despacho a un experto en contratación de obra pública y a un Consejo Asesor Ad Hoc conformado por tres miembros (un ex contralor de la República, un ex ministro del MOPT y un financista). Así sus proyectos cumplirían con todas las normativas y pasarían resbalados en el Congreso. En vez de ver a la Contralora de la República como una enemiga a la que hay que fusilar, la hideputa institucional, véala como su Ángel protector porque le está salvando las espaldas y posteriores enjuiciamientos por corrupción y violación a las leyes.

El sainete de esta semana fue bien jocoso. Con los teátricos espectáculos presidenciales, presentaron la “Ley Jaguar para impulsar del desarrollo de Costa Rica” (ley del Referéndum) que es una guillotina para cortarle la cabeza a la Contraloría General de la República. Lo chistoso es que alguien de los adocenados presidenciales lo redactó. Pilar Cisneros ofreció a su marido, Edgar Espinoza como mandadero y muñeco de ventrículo, lo llevó del bracito agarrado (hechos una mancuerna de arrumacos amorosos los dos) para que presentara el proyecto al Tribunal Supremo de Elecciones. Mientras tanto como parte de la misma trama, el presidente aplaude y felicita al Ciudadano Distinguido, el marido de Pilar. Todo bien orquestado para deleite de los incautos, ciudadano quien indignado ante tanto atropello contralor tiene la valentía y el coraje por el bien de la patria postrada de hacer una ley para corregir los yerros y entuertos quijotescos de “doña Marta la Perseguidora”. ¡Ay, Carajo!

Pero volvemos a lo mismo, del mal asesoramiento. No se dan cuenta en todo este sainete que desde el año 1998 la Sala Cuarta en una sentencia dejó muy claro que la Contraloría es intocable por leyes antojadizas que le quiten y modifiquen funciones, al menos que se modifique la Constitución Política y para lo cual se deben cumplir el ordenamiento constitucional de modificación de la Carta Magna. Si son reformas parciales vía el artículo 195 y son generales por el artículo 196. Cándidamente la ministra de la presidencia dijo en la conferencia de prensa al conocer esta situación, que esperaban que la Sala Cuarta, la de ahora, podría modificar su criterio. Ay, Dios Mio, perdonarlos porque no saben lo que hacen. Te lo pedimos señor.

Que sigue. Es fácil de ver. El proyecto no tendrá los 29 votos en la Asamblea Legislativa, ya están advertidos los diputados de la sentencia de la Sala Cuarta, puede ser inconstitucional. Pero un diputado mal amansado y complaciente con el gobierno mocionará para enviarlo de nuevo a la Sala esperando que esta cambie de criterio (al igual que lo espera la ministra Diaz). Si no se aprueba la “Ley del gatito famélico para destruir a la Contraloría” (digo jaguar para el presidente), los malos de la película serán de nuevo los diputados, la Sala Cuarta, los inocentes y pobrecitos que no los dejan hacer nada, el presidente y el “matrimonio distinguido de Pilar y Edgar. El montón de aduladores ignorantes que los siguen, pedirán sangre y un dictador con los huevos bien puestos, el cual con los cofres de los fondos públicos abiertos y sin control hagan con sus allegados una mesa gallega en su beneficio, y el pueblo que lo sigue, continuará comiendo mierda y pasará a ser oprimido en sus libertades.

William Hayden

Por William Hayden

El autor es profesional independiente en el sector Banca de inversiones. Hayden & Asociados. Ex Gerente General del Banco Nacional de Costa Rica. Articulista en medios de comunicación.