William Hayden Quintero, Economista.

La pareja Chaves-Amador, uno como presidente de la República y el otro como su gran ministro del MOPT, era puro amor, arrumacos, besitos, miradas ardientes de las que matan, con peluches a cada rato y cajitas de bombones de chocolates.

Ambos foráneos y casi no ticos. El primero fletado de Indonesia y el segundo de Canadá, de donde también es ciudadano, llegaron a nuestras costas gracias a un sistema democrático-electoral permisivo, que le permitió a Chaves encaramarse como presidente y a este encaramar a Amador como ministro, tristemente ha llegado a su final. Esta semana se han devuelto los peluches.

¿Qué pasó? Solo ellos lo saben.

Chaves, el macho Alfa, se peleó con Amador, lo quitó de ministro, lo echó, acusándolo, pero sin pruebas, de un posible chorizo al acomodar una licitación hechiza para MECO.

Amador, con el rabo chimado y el corazón destrozado, regresa al país de un viaje a Canadá. Recoge sus chunches y peluches y regresa a Canadá (se autoexilia), huye, no da la cara, para alejarse de los tentáculos del mal, del pulpo Chaves según se entiende, y nos avisa que volverá en el 2026 para ser presidente como Chaves. Como no tiene partido buscará uno de alquiler, ha estado tocando puertas, una del PUSC, y se dice que otra del PLN.

¿Cuál es la VERDAD en esta trama? MISTERIO:

  1. Parece que la licitación orquestada por la CNE para MECO no es la causa, y por lo tanto no hay chorizo de Amador.
  2. ¿Serán las pretensiones presidenciales de Amador la causa?
  3. ¿Fue la PELADA de Amador con el paso de los Ledesmas y las presas descomunales, la razón?

NUNCA LO SABREMOS. Lo que SI ES CIERTO de esta historia es que la Ley de Emergencia Nacionales se presta vía decretos presidenciales para hacer licitaciones amañadas y fuera del control de la Contraloría.  OJO DIPUTADOS.