William Hayden Quintero, Economista.

El miedo y la forma de salir de las terribles amenazas de la Lista Negra con que nos asusta la Unión Europea tiene enfrentados al Poder Ejecutivo y al Poder Legislativo.

El primero aboga en su proyecto de ley preparado para salir de dicha lista, sometido a estudio y aprobación de la Asamblea Legislativa, cobrar impuestos a personas y empresas por ganancias obtenidas en el exterior procedentes de actividades y capital invertido generado en el país, lo cual es una forma de evasión y elusión fiscal, que existe desde hace años en nuestro permisivo sistema tributario, que les tolera, sobre todo a las empresas, trabajar aquí sin ganancias, trasladarlas a empresas de papel de su propiedad en el exterior y no pagar impuestos. La pretensión presidencial es sana para las finanzas públicas pero insana para las finanzas empresariales. Los diputados se opusieron a esta solicitud del Poder Ejecutivo y reformaron el artículo primero del proyecto para impedir que la Dirección de Tributación Directa cobre impuestos por ganancias obtenidas en el exterior. Con justa razón e indignación por ese favoritismo legislativo a las empresas nacionales (cerca de ¢36.000 millones), el presidente Chaves vetó parcialmente el proyecto de ley. Y se armó la gorda, los diputados de oposición al gobierno (todos menos los de Pilar más los del Frente Amplio) y amigos de empresarios, con la presión de la UCCAEP, el ABC, Las Zonas Francas, indignados levantan filas para conseguir 38 votos y resellar el veto del presidente y sacar a huevo su proyecto.

Así las cosas, el Ejecutivo veta y posiblemente el Legislativo resella. El revanchismo de ambos lados es manifiesto, un pulso para ver quien es el más fuerte. Un diputado saca pecho y dice: “somos el primer poder de la República y aquí mandamos nosotros”. ¡Hay carajo! No hay diálogo constructivo entre ambos poderes y sí enfrentamientos, cada uno atrincherando en sus pretensiones y sus razones. ¡Qué difícil! Es más fácil sacarle punta a una bola, que lograr acuerdo entre ambos. Lo peor es que nuestra democracia sufre en esta confrontación y da pena y preocupación ver como un piquete de revoltosos a tiempo completo y pagados posiblemente por el partido “Aquí Costa Rica Manda, se apersonan en la Asamblea Legislativa para intimidar a los diputados para que no resellen, con pancartas ofensivos, diatribas de todo tipo, de hideputas para arriba, y hasta la emprendieron con sus amenazas y griterías contra dos periodistas de Canal Once que cubre noticias en el Congreso y a la vista y paciencia de la policía que se hizo la maje.

De salirse los diputados de oposición con el resello, este sería el tercero que recibiría el presidente Chaves en 16 meses de su gobierno. Todo un récord negativo, producto, de la falta de dialogo, escaza negociación y excesiva confrontación entre Ejecutivo y Legislativo. Es posible que veamos en un próximo show de conferencia de prensa de nuevo al mandatario despotricarse contra los diputados con sus epítetos de filibusteros, vende patrias, comprados para favorecer a personas y empresas con mucha influencia política y económica, y otras líndeses más a que nos tiene acostumbrados, coreado por sus ministros con caritas de vení lloremos, con los llantos y arrumacos de Pilar y la enchilasón de los chavistas. Si agregamos a estos resellos los cinco fallos de la Sala Constitucional contra decretos inconstitucionales del presidente, estamos ante un panorama de una forma de gobierno que trata de imponerse dictatorialmente, es decir, sin consulta, asesoramiento y dialogo previo, para evitar esas metidas de patas, que en vez de propiciar propósitos de enmienda generan resentimientos presidenciales.

Dicen en el palacio de Zapote que las cosas van muy despacio, que el presidente es tan Doña Toda que no escucha a nadie. Craso error, que en la época romana trataba de evitarse con un consejero permanente diciéndole al oído al emperador de turno: “Recuerda que eres humano y que tu poder es temporal”. Tal vez a falta de este consejero, los resultados de la última encuesta del CIEP que demuestra que el apoyo popular al presidente Chaves (opiniones positivas) sigue en picada con una caída de 22 puntos porcentuales entre agosto del año pasado (79%) y setiembre actual (57%) y que parte del pueblo, excepto los chavistas, lo comienzan a retratar como mentiroso, autoritario, que carece de credibilidad y que no inspira confianza, sean indicadores para que cambie de rumbo en su personalidad, por su propio bien y nosotros los gobernados, disfrutando todos pacíficamente de buenas y productivas relaciones entre los tres poderes de la República

 

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Por William Hayden

El autor es profesional independiente en el sector Banca de inversiones. Hayden & Asociados. Ex Gerente General del Banco Nacional de Costa Rica. Articulista en medios de comunicación.