William Hayden: La seriedad de la politica en broma y con fisga. Año VIII-323. 13/10/2023

William Hayden Quintero, Economista.

El martes de esta semana me encontré con un video del presidente Chaves y de su ministro de Economía, en que ambos con gran alegría y fanfarria, anticipando lo carnavales de Limón, con una sonrisa de oreja a oreja y miradas amorosas, nos decían: “tenemos noticias excelentes en el campo económico. “Vamos bien”, que casi somos una potencia mundial porque la proyección del crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) para este año, según la Universidad de Costa Rica, ronda entre el 4.6% y 4.8% anual.
Complacientes se burlaban de dicha universidad que había pronosticado en el mes de marzo un rango de crecimiento del 1.5% a 2.1%, seguro por hacerle daño al gobierno, y que ahora tenían que tragársela. En su imaginación, somos la mejor economía a nivel latinoamericano y el país está boyante como nunca lo había estado. Estamos en la época de la felicidad perpetua del régimen de Chaves tico. Estas cifras de la UCR coinciden con el pronóstico del Banco Central hecho en el mes de julio con un 4.2%, y del Fondo Monetario Internacional (FMI) con 4.4%. Pareciera que se ponen de acuerdo por teléfono.
Aleluya, aleluya, como gritan los ramazecos de Fabricio Alvarado. Desde luego, un crecimiento del PIB de esa magnitud es muy bueno para nuestro país ya que en una economía el grado de bienestar, bonanza y satisfacción de su población se mide por el crecimiento de su producción nacional. A mayor producción hay más empleo, más ingresos, mayor riqueza. Por eso los países se esfuerzan en eliminar todos los obstáculos que afectan a los sectores económicos, las barreras comerciales, mejorar su competitividad y tener una infraestructura pública y privada que facilite el aparato productivo.
Pero se oculta con esta noticia que, en otros años, íbamos aislada y puntualmente, también muy bien, que el país ha tenido crecimientos extraordinarios en su PIB. Por ejemplo, en el gobierno de Oscar Arias en los años 2007 y 2008 este indicador creció en 7.3% y 8.2% respectivamente, en el 2010 con Laura Chinchilla el ascenso fue del 4.9% y en el 2021 con Carlos Alvarado el alza fue del 7.8%. Estos crecimientos históricos nos demuestran que son excepcionales, circunstanciales y en el tanto no fueron sostenidos, fueron espejismos. Nada que ver, el PIB ha crecido raquíticamente a una tasa promedio del 3.8% en el presente siglo (2000/2023). Ni siquiera nos hemos dado la satisfacción de crecer sostenidamente a una tasa mayor al 5.0% anual como otras economías desarrolladas, y no lo vamos a lograr en el tanto nuestros sectores primarios (agricultura y manufactura) sigan debilitados, el aparato productivo estancado y obsoleto, dependiendo de sectores como el de construcción y los regímenes de zonas francas, que nos están salvando la tanda y que no dependen para nada de las acciones del gobierno, como la baja ficticia del desempleo, una tasa de inflación negativa y de mentirillas a juzgar con un costo de vida por las nubes.
Otro gallo cantaría y las gallinas cacarean, si el país sale de su modorra ambientalista, impuesta por organismos internacionales y por ambientalistas de pancartas pagados por ONG, y se decide a explotar y comercializar sus riquezas naturales, como el gas natural, en donde exploraciones hechas años atrás han estimado reservas cercanas a los $400.000 millones. En hora buena, como lo he sugerido en otros artículos sobre esta materia, que el gobierno se decida a contratar la consultoría del gobierno de Noruega para verificar los yacimientos en ambas costas marítimas del país, estimar su cuantía presente y sí es comercial, hacer alianzas estratégicas bajo el sistema Alianzas Públicas Privadas (APP) con empresas de ese país y proceder a explotar esas riquezas, con las salvaguardas ambientales de protección modernas.
Lo he dicho y lo repito, si lo hacemos, seriamos un país tan rico como Catar o Dubái, creciendo nuestro PIB a tasas mayores al 5.0% anual, que nos permita, entre otras cosas, por ejemplo: eliminar la pobreza y los come cuando hay, acabar con el desempleo y con el empleo informal de los busca vidas, erradicar los tugurios y las cuarterías con un programa de vivienda digna, remunerar el trabajo del hogar realizado por las madres en el cuidado de sus familias, hacer gratuita la educación pública en todos los niveles, pagarle lo que se le debe al régimen de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM) de la Caja y asignarle a esta institución, por mandato legal, un 5.0% anual del PIB para mejorar el sistema de salud del país, entre ellos, redes de cuido para niños y ancianos, formalizar un sistema de pensión universal que cubra a los adultos mayores y a los indigentes, pagar la deuda externa e interna, invertir anualmente por lo menos el 5.0% del PIB en infraestructura pública, y destinar cuantiosos recursos a la seguridad nacional para proteger la vida de los ciudadanos, acabar con la narco dependencia y terminar con el sicariato.
Esto sí serían excelentes noticias señor presidente Chaves, no un pírrico crecimiento aislado y no sostenido del PIB del 4.4%, que, dicho sea de paso, se ha dado siete veces en el presente siglo, y cuyo cacareo en una conferencia de prensa especial, suena a demagogia y oportunismo.

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