William Hayden: La seriedad de la política en broma y con fisga. Año VIII-334. 26/01/2024

William Hayden Quintero, Economista.

¿Se estará cansando parte de nuestro pueblo de vivir en democracia? Quieren vivir en un régimen dictatorial, tipo Nicaragua con Ortega, quizás el de Maduro en Venezuela y/o algo similar al aprendiz de dictador de Bukele en el Salvador. Pareciera que sí. La última encuesta de CID GALUP el 67% de los costarricenses apoya a Rodrigo Chaves como persona y un 57% apoya su desempeño como mandatario. Es el mejor presidente desde la época de Rodrigo Carazo (+).

¿Cómo es posible? Que se inclinen hacia la figura del presidente Chaves, quien en estos casi dos años de su mandato se ha caracterizado por ser fuerte de personalidad, déspota, irreverente, malcriado, irrespetuoso, bravucón, matón, quien sin tapujos ni consideraciones de ninguna especie manda al carajo a la Asamblea Legislativa, cuyos diputados, en su criterio son filibusteros, vagos, irresponsables, al Poder Judicial y a la Sala Cuarta los tiene de minga y en estos últimos días a la Controlara General de la República, y quien además considera a los expresidentes de la República como los responsables de las crisis actuales del país, y a Laura Chinchilla una hipócrita y mezquina por apoyar a la Contralora Marta Acosta. Para él nadie vale nada en este país. Solo él. Él es Doña Toda.

Los problemas fundamentales del país siguen vigentes y algunos se han agravado como la criminalidad, el narcotráfico, el sicariato, la inseguridad ciudadana, la pobreza, el desempleo, el empleo informal, la mendicidad, el entrabamiento entre los tres poderes de la República. No ha ejercido un buen gobierno, no se ha comprado la bronca en asuntos peliagudos que siguen vivitos y creciendo y se ha dedicado a cobrarse venganzas y sacarse clavos con quienes se le opusieron en la campaña electoral. Aun así, un 57% de los encuestados dicen que está gobernando bien. No dudo de la seriedad de la encuesta, pero cuesta creer que esto sea cierto, como tan poco son totalmente ciertas tantas noticias proclives al gobierno emanadas de cierta prensa que se han metido los principios fundamentales de la ética del periodismo por donde les cupo, y por la pauta publicitaria del gobierno (por unos dólares más) los cristales con que ven la realidad son rosados a lo pura vida de las Barbies.

Tiene sus seguidores como los chorecos de Aquí Costa Rica Manda que quieren acabar, según sus manifiestos, con una democracia de paños tibios, que quieren las cosas a güevo como la de su fallida participación en las elecciones municipales, a quienes no le importa irrespetar la soberanía del país y que organismos extranjeros, burocráticos y anquilosados nos digan lo que hay que hacer en materia de elecciones. Tienen piquetes de voluntarios o pagados, irrespetuosos y malcriados, haciendo protestas a cada rato ante las instituciones cuando los asuntos que estas resuelven no les son favorables. Estamos en presencia de un matonismo irreverente.

Todo en la vida es una balanza, pero temo que las pesas de esta balanza se estén inclinando hacia una posible dictadura con un pueblo que ya comienza a manifestarse a favor de un “hombre fuerte” quien pareciera que está abriendo trocha hacia ese camino con dos partidos políticos que giran en torno a su figura. Ni quiera Dios.

Pero, por otra parte, jugando de Abogado del Diablo. Me pregunto: ¿Estamos llegando a un callejón sin salida con nuestra democracia que está padeciendo hace años de esclerosis múltiple? Aquí casi nada se puede hacer. Si uno quiere darle dos vueltas a la comba del palo para hacer obra pública, hay que darle veinte, y en vez de durar dos años, se duran 20. Todo es entrabado, exceso de controles. La pugna presidencial- contraloría es porque el presidente quiere hacer la Ciudad Gobierno en forma expedita buscándole la comba al palo, pero la controlara, si bien reconoce la necesidad y la urgencia, se ciñe a los procedimientos y reglamentos, en vez de rodear un palo hay que rodear un bosque. Esto le quita la paciencia hasta el mismo Job el paciente.

Entonces concluyendo, en vez de irse por el despeñadero de una dictadura a futuro, hay que quitarle, PERO YA, las deformaciones y esclerosis que padece nuestra democracia. Aquí está el verdadero problema. ¿No se han dado cuenta señores diputados?

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