William Hayden Quintero, Economista.

Quien entiende a nuestros dos Rodrigos: uno Chaves el presidente de la República, el otro Arias, el presidente vitalicio del directorio de la Asamblea Legislativa. En vez de fumar la pipa de la paz y esforzarse por buscar buenos entendimientos en materia de legislación para que saquen a este sufrido país del barranco en donde lo tienen metido, andan como perros y gatos peleando entre ellos, un día sí y el otro también. Rodrigo Chaves después de la puteada que les metió a los diputados el 2 de mayo en su discurso presidencial se había quedado dormidito disfrutando a sus anchas de las felonías del jaguar. En esta semana Rodrigo Arias, despierta al jaguar, cantándole estridentemente y sin guitarra, a destiempo y desafinado, revelando conversaciones intimas y confidenciales, que pasaron y perdieron su importancia en el tiempo y en el espacio y que al pueblo lo tiene sin cuidado.

El pasado 13 de mayo Arias dijo en el programa radiofónico Malas Compañías  de Teletica Radio que Chaves le pidió a cambio de los votos oficiales del Partido Progreso Social Democrático que él buscaba para relegirse presidente del directorio en el 2023, que le daba los votos sí Arias no tomaba  ninguna acción para dejar que espirara el plazo de trabajo de la Comisión Investigadora del Financiamiento Electoral la cual investiga las aparentes irregularidades ocurridas por ese partido durante la campaña presidencial del 2022. En dos platos que no investigaran más. Parece que él se sintió ofendido y que su respuesta fue que no podía y que se metiera los votos en donde primero le cupieran. Rodrigo Arias cantó a destiempo, más de un año después y faltando a la caballerosidad de revelar conversaciones íntimas que surgen en una negociación a todas luces vergonzosa y falta de ética, para ambos personajes y para el país, uno pedigüeño y sin vergüenza pidiendo favores a quien lo ha insultado y el otro chantajista dispuesto a favorecer si lo complacen. “Disculpen si les llamo caballeros es que no lo conozco muy bien” (Gruocho Marx)

Chaves corrió a desmentir a Arias, parece que le dijo Jetón y que se le habían caído las medallas de caballero dando a entender que es un pachuquillo más de los que abundan en el país. De inmediato, Pilar Cisneros, el hada madrina, abuela, mamá postiza, protectora, el yo femenino de Chaves, insultó a Rodrigo Arias llamándolo Bocón. Ayer en conferencia de prensa Arias, se desmiente y dice que los mensajes para dejar morir la comisión legislativa venían de terceros, no identifica quienes son esos terceros, pero afirma que probablemente venían de Rodrigo Chaves. La afirmación que dijo antes la convierte en una posibilidad, en una duda. Idiay, antes sí y ahora no! Que mal quedaste.

Así las cosas, este triste episodio se asemeja a un pleito de viejas chismosas insultándose por un queridillo que las manosea en una cuartería de Aguanta Filo, con perdón de ellas, porque su incultura las justifica, pero no así estos pleitos entre los dos presidentes, uno del poder Ejecutivo y el otro del poder legislativo y la doña vina que en todo se mete, la Pilar. Que bajo hemos caído. Que irrespeto, que incultura, que ejemplo para el pueblo y las juventudes. Si tuvieran vergüenza por la patria, ambos deberían dimitir. Qué va a pasar de ahora en adelante en las deterioradas y casi inexistentes relaciones entre ambos poderes, como enfrentarse al golpe de estado encubierto que pretende el presidente Chaves de legislar con el pueblo por la vía del Referéndum haciendo caso omiso del Congreso. El jaguar debería comerse a los dos. Se me viene a la mente una sentencia del escritor Joaquín Álvarez Quintero Escritor español (1873/1944): “Vivimos respirando mentiras, cogidos todos en una red de farsa o disimulo, y la verdad, siempre la verdad, acaba por parecer locura”

Pero hay un mensaje subliminal en este pleito de viejas. Rodrigo Arias puede ser candidato presidencial del Partido Liberación Nacional en las elecciones del 2026, dice que no, que ese tema no lo ha pensado, que no es el momento para hablar de él. Mírala como se para el perico. En un partido más caído que la Múcura, todo puede suceder. Atención Enrique Castillo, se le pueden meter los Arias al castillo que de momento disfruta a su anchas con sus escuderos y caballeros del Temple de la vieja guardia liberacionista.

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Por William Hayden

El autor es profesional independiente en el sector Banca de inversiones. Hayden & Asociados. Ex Gerente General del Banco Nacional de Costa Rica. Articulista en medios de comunicación.