William Hayden Quintero, Economista

El pasado miércoles 29, se dio una marcha de protesta en contra de los desaciertos, promesas no cumplidas, ilusiones fallidas, engaños manifiestos, atolillo con el dedo, burlas, prepotencia, desprecio, falta de acción y de ejecutividad, repudio a la venta de humo y otras cosas más, que ha venido acumulando el gobierno del presidente Chaves en estos más de diez meses de su gestión. En la manifestación convocada por los agricultores para protestar contra la reducción del arancel aplicado al arroz y los desaciertos en la ruta del arroz que está favoreciendo a unos pocos y perjudicando a muchos, y que es un arroz con mango, las amenazas para el sector con la posible incorporación del país a la Alianza del Pacífico que lo perjudicará en la producción de bienes para el consumo nacional, se unieron todos aquellos que han venido acumulando y tragando insatisfacciones con el accionar del gobierno.

Un claro inicio de que se le está acabando la luna de miel y los resultados favorables en las encuestas y que ya comienza a declinar al quitarse por fin el pueblo la venda de los ojos y darse cuenta de que lo han estado manipulando y ninguneado. Desfilaron por las calles cooperativas, sindicatos, universidades públicas (estudiantes, profesores, rectores), cada uno con sus propias protestas.

Dice el refrán: “todo es del color del cristal con que se mira”. En esta vida, todo es relativo. Miles de personas se hicieron presentes, así lo muestran las fotos de La Nación y Diario Extra, que no son engañosas, como sí los troles que pagó casa presidencial y difundidos con su ministro de troles, Robert Zúñiga, para demostrar que no llegaron ni a cien los participantes. Los organizadores con un cristal de rosa vieron que su movimiento fue un éxito, cierto es que se pidió mucho y el que mucho abarca poco aprieta, pero se protestó y se sentó un precedente y se le mandó el mensaje al gobierno de que ya el pueblo está perdiendo la paciencia.

El presidente miró la protesta con un cristal opaco y consideró que el movimiento fue un fracaso. En la conferencia de prensa, esos shows mediáticos que monta cada miércoles para exhibir su propia idolatría y rodeado de sus corifeos pagados, se exhibió como un pachuco chabacano, tratando con burlas y chistes de mal gusto denigrar el movimiento y a sus líderes. Comparó con una mueca de risa burlona a la marcha con un chop suey chino, en su opinión, por el montón de organizaciones que participaron y por las muchas protestas y quejas presentadas.

Ridiculizó al Rector de la Universidad de Costa Rica y a unos diputados del Frente Amplio y de Liberación Nacional que se sumaron a la protesta, diciendo que en su vida habían sembrado ni siquiera una mata de culantro. Ja. Ja, se carcajeaba. Denigró al líder de otras protestas agrícolas, Célimo Guido, y se mofó de Oscar Campos, otro líder del sector, diciendo que había faltado el del sombrerito, volteando la cara hacia sus corifeos incondicionales por la paga, que reían sus ocurrencias. ¡Que bajo está cayendo este gobierno!

En realidad, señor presidente. Porque lo respeto y aun lo aprecio, le digo honestamente. Usted deja mucho que desear con esa chabacanería de gradería de sol. Le falta inteligencia emocional. Le falta sentido de oportunidad y ecuanimidad. Adolece de la investidura de un verdadero estadista y político. Está mal asesorado. Qué hubiera hecho un presidente de la República que se respete y respeta. En primer lugar, evitar que se diera la marcha de protesta, convocando a los líderes a reuniones previas, escucharlos y proponer un diálogo con una comisión de enlace con la presencia de ellos, algunos diputados de la Comisión Agropecuaria de la Asamblea Legislativa y precedida por el Ministro de Agricultura, y encontrar en esas reuniones un acuerdo que satisfaga las partes. Si no se dio el dialogo previo y consumada la marcha de protesta, lo menos de esperar de un estadista y político que se respete y respeta, es no burlarse de la marcha, como lo hizo usted, sino proceder de inmediato a convocar a los líderes, escucharlos, recibir sus pliegos de peticiones, estudiarlos, calibrarlos, convocarlos a una reunión posterior para dar a conocer sus reacciones y encontrar la ruta del menor esfuerzo que satisfaga a las partes. Así se acrisola nuestra democracia en forma pacífica y no se destruye con poses de matonismo y chabacanería.

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Por William Hayden

El autor es profesional independiente en el sector Banca de inversiones. Hayden & Asociados. Ex Gerente General del Banco Nacional de Costa Rica. Articulista en medios de comunicación.