William Hayden Quintero, Economista.

Amo y quiero a los negros. He tenido amigos, compañeros y profesores de la raza negra, jugué futbol con negros, y yo tengo un poco de negro en mi sangre. Si es cierto. Resulta que en una época tuve que hacerme muchos exámenes de sangre y en todos salía con los glóbulos rojos muy bajos, casi que con anemia. Pero el Dr. Echandi se le ocurrió hacerme un cultivo y enviarlo a México para que lo analizaran y salí que tengo un 10% de sangre negra. A mucha honra porque mi abuela materna, que era muy coscolina, seguramente anduvo de amores con un negro. Algunos me han llamado negro, otros negrito, y los peores negro cabrón cuando me han querido ofender. De la raza negra, aparte del contenido sanguíneo, no soy mulato, pero si moreno y tengo lo que dicen pecho de paloma. Panzón y culón.

He sufrido ataques de racismo. Una vez en Suiza, en la estación de trenes, estaba comiendo un hot dog en una venta ambulante, y se me acercaron dos neonazis, blancos, de ojos azules, musculosos, rapados de cabeza y me comenzaron a insultar llamándome negro y españolo e indicándome que me fuera. El vendedor, un español, me dijo que jalara y calladito sin hacer nada porque me podrían maltratar. Salí con el rabo entre las piernas y apendejado. Otra vez fue en el aeropuerto de Hamburgo., en Alemania, iba a esta ciudad en mi condición de director Gerente de la Corporación Privada de Inversiones a firmar un préstamo de $50.0 millones con un Banco Alemán (DEG). Al llegar a la fila de migración, también un neonazi, detectó mi color moreno y como atraído por un imán irracional se me acercó bruscamente y me sacó de la fila, me llevó en volandas a un cuarto aparte, me investigó, revisó todos mis documentos (entre ellos el borrador del contrato de préstamo) cuando llegó la valija la abrió, sacó todos los chuicas, los desparramó en el suelo, los olía; en fin solo le faltó meterme el dedo entre el culo y volverme al revés para verme las vísceras. Al final sin decirme nada, nunca me habló, selló el pasaporte y me dejó salir. Perdí el tren a la ciudad y llegué tarde a la cita y no dije nada por vergüenza y humillado y porque estaba entre alemanes.

Por mi nombre de William Hayden, y dado que el apellido es de origen alemán, he tenido problemas. La gente se imagina que soy un machote ario y al verme moreno y culón, se decepcionan.

Siendo Gerente Financiero del Grupo Corporativo Saret, una vez llegó a las oficinas la esposa del presidente. Estando yo con él en su oficina, educadamente me presentó con su señora diciéndole este es don William de quien te he hablado mucho y quien nos está ayudado mucho, y de pronto la señora, una campesina machota y franca de San Ramon, se queda boquiabierta, me ve como si los ojos se le hubiesen nublado con cataratas de racismo y dijo: Hay, yo lo imaginaba un macho alemán y no así.

Con este preámbulo creo que está bien claro que no soy racista y tengo experiencias de racismo en mi contra y que tengo la suficiente experiencias y parte del ADN para decir que en mi opinión se está exagerando en nuestro país el tema del racismo en contra de los negros, se está en una situación que es absurda y ridícula. El negro no debe ofenderse porque se le dice negro, diay es negro, y no le pueden decir macho, albino, chino, afrodescendiente, y otras pendejadas más. Es negro y punto. Así es, así será y así morirá. En los estadios de futbol se le dice al jugador negro: que negro más bueno, pela los dientes y sonríe, pero si le dicen que negro más malo, pega el grito por racismo. En el país el día de la Raza el 12 de octubre es en realidad el Día del Negro y se le festeja durante una semana con un carnaval en Limón, pero no tenemos el Dia del Blanco, el Día del asiático, el Dia del judío, ni carnavales especiales para estas etnias. ¿Por qué esta preferencia? Esto es discriminación en contra de otras razas. Se les favorece con leyes especiales garantizándoles que en las contrataciones de empleo en el sector público un porcentaje debe ser llenado con ellos. Porque esta preferencia. Eso es discriminación contra otras razas.

Veamos el caso de esta semana con Jeaustin Campos, el entrenador del Saprissa y que fue despedido sin derecho a defensa porque fue acusado de racismo por el jugador negro jamaiquino Javon East. No los conozco y me importan un pepino. Según East, Jeaustin lo insultó porque le dijo Negro de Mierda. Si le dijo negro y es negro aquí no hay insulto. Insulto sería sí le dice blanco, chino, porque le está negando su raza. Lo ofensivo es la palabra Mierda. Pero tengo mis dudas, todos los seres humanos apestamos a mierda, defecamos dos o tres veces al día, (excepto los estreñidos), tenemos una cloaca en el trasero que almacena y expele mierda. ¿Entonces? También le dijo Negro Bastardo. Aquí la ofensa es la palabra bastardo. Y eso sí es grave, si él, East procede de un matrimonio a derecho se está ofendiendo a su madre, no el negro para mí. Pero no lo castigaron por las ofensas de Mierda y Bastardo sino por racismo, por decir Negro.

Los negros con esta situación están empoderados, son intocables, son privilegiados y nuestro país discrimina contra otras razas, todas ellas muy dignas y que merecen igual tratamiento. La Constitución Política no hace ninguna discriminación de ciudadanos por raza, entonces de adonde ha salido tanto favoritismo y protección por la raza negra. ¿Es inconstitucional? ¿Se nos ido la mano y hay que rectificar? No toda alusión al negro es racismo.

William Hayden

Por William Hayden

El autor es profesional independiente en el sector Banca de inversiones. Hayden & Asociados. Ex Gerente General del Banco Nacional de Costa Rica. Articulista en medios de comunicación.