William Hyden: Como veo la situación de la economía nacional

Esta situación quizás llevo a Pilar Cisneros la diputada electa del Partido Progreso Social Democrático, futura jefa de la fracción parlamentaria de esta agrupación y quien fue la imagen de Rodrigo Chaves y no es economista a decir: “Este país está quebrado, literalmente quebrado”. Un desatino sí. Pero es una señal de alerta.

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William Hyden Quintero, Economista.

La situación de la economía nacional que deja la administración del presidente Carlos Avalado no es satisfactoria. Durante su administración y especialmente en los años 2020 y 2021 por la pandemia del Covid- 19, las medidas sanitarias adoptadas, el colapso de la economía mundial y los efectos colaterales de esta situación tuvieron repercusiones muy negativas en la economía nacional, que está en un estado de crisis ¿Qué tan seria es la situación? Inicio este análisis con el presente artículo sobre el comportamiento del Producto Interno Bruto (PIB).
En la época de Luis Guillermo Solís el PIB creció en promedio en 3.9%. En la de Alvarado el aumento es del 2.1%, demasiado bajo y el peor comparado con el promedio del periodo 2000-2021 que es de 3.8%. Es un resultado muy pobre, casi que de estancamiento. Pero hay que abonar en su beneficio que por los efectos colaterales del Covid a nivel mundial y nacional el PIB no creció en el 2020, más bien bajo en 4.1%, algo nunca visto desde el año 2000, pero se recuperó en el 2021 con un ascenso del 7.6% (lo cual pongo en duda) y para el 2022 se pronostica un alza del 3.4% según la última estimación hecha por el Banco Central de Costa Rica.  Este crecimiento (3.4%) es similar al del año 2014 (3.5%). Esto refleja que la economía está estancada. Ocho años después seguimos igual, con el mismo pobre crecimiento. ¿Por qué? Me pregunto. Porque la economía ya no da para más. Ya no se puede exprimir más.
Tenemos  un tejido empresarial del sector privado obsoleto, que ha perdido dinamismo y sigue en un proceso reciclado en continuar haciendo lo mismo, sin innovación, investigación y fuertes procesos de inversión y capitalización. En el horizonte no existen en el sector privado nacional proyectos de inversión de envergadura que aporten un alto valor agregado. El parque industrial es el mismo, las mismas fabriquitas de hace años que apenas dan para pagar salarios y los ingresos de sus dueños para que vivan bien y sus familias. En el sector agrícola, los mismos cultivos nacionales y de exportación, sin esperar saltos cuánticos importantes en la producción, más bien hay un abandono de la economía rural y los campos, antes fuentes de producción importantes y garantes de la seguridad alimentaria de la población, ahora producen menos y están cautivos por la droga. El turismo pasó a ser un sector indigente y pedigüeño, pidiendo ayuda estatal y rezando para que por lo menos los niveles de ocupación sean los mismos que antes de la de la pandemia, y en esa situación no están pensando en ampliar la construcción de nuevos hoteles y la oferta nacional de cuartos y por lo tanto se ha quedado congelado en el tiempo, viven en la época del 2020. Se continúa con actividades de servicios en el campo  inmobiliario que siguen levantando edificios, amentando la oferta de viviendas y oficentros pero con una escasa demanda, y poco aporte al valor agregado de la economía y la sospecha que detrás de tanto crecimiento haya lavado de dinero. El sistema financiero, el más rico del país, que se nutre de cuantiosos ingresos y grandes ganancias y dedicado a financiar la actividad comercial arrinconando a la actividad industrial y agropecuaria, sigue enriqueciéndose y repatriando la banca privada extranjera los grandes dividendos a sus dueños externos, pero sin aportar grandes cosas al PIB.
Se continúa en la parte privada confiando en el régimen de Zonas Francas, pero es más de lo mismo, un régimen que ha sido prostituido porque le ha permitido a las empresas nacionales ubicarse en esos regímenes para continuar haciendo lo mismo que hacían antes pero a cambio disfrutan de las granjerías fiscales que permite el régimen (exoneración de impuestos, elusión y evasión). Ahora se les quieren llevar a las áreas rurales. Es un juego perverso de cero crecimientos en la producción y menos ingresos fiscales que permite un Estado miope y cautivo de los intereses empresariales. Tampoco desde el lado de la inversión extranjera que se domicilie en esas zonas hay en perspectivas proyectos de grandes trascendencias que por lo menos vengan a propiciar una empleomanía de 100.000 personas, es igualmente más de lo mismo, una industria por aquí, otra por allá, con a lo sumo con 500 o 1000 empleos más y disfrutando de las grandes exoneraciones.
De parte del Sector Público, dada la pobreza de sus finanzas, los ingresos que se generan por la recaudación tributaria solo dan abasto para financiar los gastos corrientes (en continuo crecimiento),  pagar el servicio de la deuda interna y externa (también en constante crecimiento) y no quedan ingresos corrientes para dedicarlos al financiamiento de obra pública. El Estado costarricense tiene una falencia estructural en este asunto si se toma en cuenta que por los menos debería estar inyectando ingresos correspondientes al 3.0% anual del PIB para financiar obra e infraestructura pública. Mientras esto no suceda la economía seguirá dependiendo de un sector privado  que está en un  nadadito de perro.
Estamos condenadas las actuales y nuevas generaciones a seguir estancadas en un crecimiento del PIB rondado el 4%  anual como mucho, veamos que en 21 años del presente siglo solo hemos crecido en 3.8% anual. ¡Qué pobreza no! Estamos  muy lejos de ni siquiera pensar en tener crecimientos sostenidos por encima del 7.0% anual del PIB para dejar de ser un país pobre y pasar a ser un país rico. En el programa de gobierno del próximo presidente de la República, don Rodrigo Chaves no hay absolutamente nada que cambie esta situación y en la conformación de su equipo económico mucho menos. Solo vienen a jinetear la yegua si por las vísperas se saca el día. No hay esperanzas de cambio.
Esta situación quizás llevo a Pilar Cisneros la diputada electa del Partido Progreso Social Democrático, futura jefa de la fracción parlamentaria de esta agrupación y quien fue la imagen de Rodrigo Chaves y no es economista a decir: “Este país está quebrado, literalmente quebrado”. Un desatino sí. Pero es una señal de alerta.
De alerta para que dejemos de ser miopes y estúpidos, tragándonos los cuentos internacionales que nos impone la Organización de las Naciones Unidas, los Acuerdos de París y de tantas instituciones mundiales que viven de cuidar el medio ambiente y para que sigamos sentados en más $5.000.0 millones de riquezas naturales que tenemos en los suelos y subsuelos del país, como el oro y el y gas natural, por ejemplo, que podemos explotar y comercializar, crecer a más del 7.0% del PIB anual y dejar de ser pobres. Claro que debemos hacerlo y desde luego con todas las salvaguardas y supervisión mundial que nos permitan una explotación racional, técnica, adecuada que conserve el ambiente, preserve la vida natural y silvestre con programas de reforestación sostenidos y cumplan con las ordenanzas mundiales. Es tanto el dinero que podemos darnos el lujo de hacerlo.  Hagámoslo YA. Dejemos de ser mojigatos, teniendo enterrados en nuestros patios cofres de dinero mientras que la familia pasan hambre por no hacer el hueco.
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