William Hyden: La seriedad de la política en broma y con fisga N°29

Año (iv-167). Viernes 12 de junio del 2020. N°29.

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William Hyden Quintero, Economista.

DOCE DE JUNIO

 

El artículo primero de la Constitución nos dice que Costa Rica es una República democrática libre e independiente. El artículo 2 nos engatusa con el cuento de que la soberanía reside exclusivamente en la Nación. El artículo 7 nos advierte que los tratados públicos, los convenios internacionales y los concordatos, debidamente autorizados por la Asamblea Legislativa, tienen desde su promulgación, autoridad superior a las leyes.

Nuestro país en materia económica, financiera, fiscal, bancaria, que por ahora destaco, ha perdido soberanía e independencia al suscribir convenios internacionales con una serie de instituciones, tales como la Corporación Andina de Fomento (CAF), la OCDE, el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM), BASILEA, a las cuales pagamos altas cuotas de membresía para decirnos que debemos y como hacer en esas materias y nos castigan si no les hacemos caso. Si las desobedecemos, las calificadores de riesgo internacionales (Fitch Ratings, Moody´s y Standard & Poor´s) inmediatamente se hacen eco de su malestar y por acuerdo tácito nos castigan bajando los grados de inversión de nuestra deuda soberana, diciéndole a la comunidad de inversores internacionales no compren papeles de Costa Rica, o si lo hacen, exijan rendimientos mayores, lo cual dificulta las acciones financieras del gobierno para colocar deuda externa en los mercados internacionales a precios razonables. Estas actitudes de nuestros amos internacionales causan pánico a nivel nacional entre las autoridades gubernamentales, los diputados y economistas para quienes esas instituciones son el non plus ultra del mundo y quienes señalan públicamente que deben acatarse las reglas de esas instituciones.

Ahora mismo, instituciones, organizaciones y calificadoras, se han puesto de acuerdo y casi que le exigen al Gobierno aplicar sin restricciones la Regla Fiscal aprobada a finales del 2018 en la Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas. Una calificadora, la Standard & Poor´s, se da el tupe de castigarnos severamente bajando el grado de inversión de nuestra deuda externa porque la Asamblea Legislativa aprobó la ley que le da un tratamiento especial a las Municipalidades en el cumplimiento de dicha regla fiscal y porque el Presidente Alvarado no vetó la ley como se lo solicitó públicamente y en sus redes sociales el ex Ministro de Hacienda, Rodrigo Chaves, el Breve, y por el despedido de este al exigirle el presidente la renuncia. Si me siguen. Se dan cuenta del grado de intromisión de estas agencias en la soberanía del Gobierno y del Congreso. ¡O hacen lo que digo o los castigo! A esto hemos llegado. Dice el Ministro de la Presidencia que: “las calificadoras no le van a venir a dar de comer a nadie”, pero en realidad con su poder nos quitan el bocado de la boca. Pero lo peor es que esta medida de la Standard & Poor´s fue aplaudida por muchos corifeos y por alguna prensa con sendos artículos y editoriales porque según ellos el Gobierno y los diputados fueron irresponsables, y el ex ministro, que no se ha ido para Indonesia, saca pecho en sus redes y en la prensa que le publica todo, creyéndose la mamá de Tarzán y pronosticando que si no se hace lo que él dijo que había que hacer, los bonos de Costa Rica caerán al nivel de bonos basura. Tan malas vibras pueden precipitar un default en el pago de la deuda.

Pero además, si por desgracia necesitamos préstamos de ellas, como los que se están tramitando con el FMI por casi US$1.088.0 millones nos ponen unas condicionalidades extremas que a futuro nos agarran de las pelotas colgantes (huevos) y de tanto apretarlas nos convierten en eunucos sin la preciada erección de la soberanía. Estamos atrapados y sin salida. No hay préstamos sin condiciones extremas, no hay acceso barato a la deuda y Dios nos guarde si las desafiamos como lo hizo el Presidente Carazo de mandar al carajo al FMI porque todas ellas se hacen una pelota y nos condenan al ostracismo financiero y económico. ¡OH PRECIOSA SOBERANIA NACIONAL. DONDE ESTAS!

Pero estas instituciones y organismos internacionales van más allá, no valoran si en las actuales circunstancias del país y de ruina de su Hacienda Pública es de recibo continuar aplicando draconianamente la Regla Fiscal. Recordemos que ésta se originó en el Gobierno de Laura Chinchilla y perdió su razón de ser en las actuales circunstancias. Estamos en otro mundo, en otra dimensión fiscal, lo cual aconseja altas dosis de prudencia en su implementación. Hay que hacer un alto en el camino, evaluar serenamente el antes y después de la pandemia y elaborar una nueva REFORMA FISCAL INTEGRAL que puede incluir parte de la anterior y considerar nuevas opciones de cuantiosos ingresos tributarios (sin aumento de impuestos) eliminando o reduciendo las exoneraciones, evasión, elusión y el contrabando, el tratamiento fiscal de las empresas en el régimen de zonas francas, especialmente las nacionales que se acogieron a este régimen para eludir el pago de tributos, redimensionar el tamaño del Estado, vender activos y negocios innecesarios en donde el Estado no debe estar al fenecer hace muchos años el dogma de centralismo estatal. Explotar y comerciar las riquezas naturales del país (oro, cobre, petróleo y gas). EN FIN, PENSAR DIFERENTE Y ACTUAR DIFERENTE sin más de lo mismo de los organismos e institucionales internacionales que nos dominan.

 


William Hyden Quintero.
Economista.
Ex Gerente General del Banco Nacional, Consultor del BID y en el ámbito local.

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