William Hyden Quintero, Economista.

Nº36

 En el artículo de la semana anterior escribí sobre las relaciones tóxicas entre el presidente Alvarado y la Uccaep y el grupo Horizontes Positivos. Todo lo dicho es cierto. El miércoles escribí en mi muro de FB la analogía humorística: “Pobrecito Yo. Como me Critican”, comparando el viaje presidencial a Punta islita con la situación que está viviendo el pueblo oprimido. Todo  lo dicho en la parodia es vedad y está conectado. Pero hay gente que me han atacado de lo lindo, me han dado hasta por debajo de la lengua y, parece mentira, muchos de los detractores han sido mujeres. Si mujeres. Posiblemente son enamoradas del presidente o madres sustitutas que aman al carajillo, y ese amor ciego les anubla el raciocinio para conocer objetiva y sin pasión la verdad de la metida de patas que a diario da nuestro presidente. Les aclaro y a los paclovers, no tengo nada en contra del presidente, no soy envidioso ni enchilado, más bien lo compadezco, no es su culpa llegar a ejercer tan alto cargo sin poseer ninguna preparación emocional, profesional, política y menos la estatura de un estadista. Llegó ahí por circunstancias de la vida, por chiripa, se la encontró, se le alinearon las estrellas y resultó presidente, frente a un rival de iguales características de ineptitud, evangélico y cuyos pastores cometieron la imprudencia de atacar la Virgen de los Ángeles en su campaña presidencial.
En la encuesta reciente preparada por el estratega político Iván Barrantes, antes del viajecito a Punta Islitas, el presidente Alvarado tiene una valoración negativa del 55%, lo cual demuestra la crisis de liderazgo que ha mostrado durante su administración, la expectativa de los ciudadanos es casi negativa al 100%, el presidente no logra trasmitir credibilidad ni confianza. El 70% de los ticos dicen que es peor que Solís, o sea el más malo de todos los presidentes que hemos tenido.  El país va a la deriva, con una producción nacional cayendo al 5% del PIB, la peor situación desde 1983, con una tasa de desempleo del 24%, 553.000 trabajadores en la calle, un millón de trabajadores informales, pellejeandola todo el día, muchos ciudadanos pasando hambre, si acaso con una comida al día, los comercios cerrados, la gente frustrada y cabreada por el encerramiento de la cuarentena, sin poder salir de sus casas, restricciones vehiculares antojadizas y sin lógica, sapos policiales dándose gusto quitando placas y apaleando a trabajadores y pequeños comerciantes que reclaman el derecho a trabajar. En fin, una dictadura de hecho, tipo Socialismo Bolivariano Siglo XXI, camuflada con el coronavirus, que nos esta quitando los derechos constitucionales y que por pendejos aguantamos sin chistar.
Con este marco dantesco, el presidente se da el tupe de salir en secreto a unas vacaciones, se sospecha regaladas por su mentor de la Uccaep. A un hotel cinco estrellas, cerrado desde el mes de abril, tienen que correr para prepararle la suite de lujo, se va de a calladito en un helicóptero con capacidad de cuatro pasajeros y regresa en otro con seis pasajeros. Claro que tiene el derecho de darse un descanso, debe estar muy estresado, pobrecito, dicen sus damas. Puede darse el lujo de gastar $3.047.20 (¢1.797.848.00 equivalente al 36% de su salario) en tres noches. Es su dinero y hace con él lo que le dé la gana. Pero por Dios. Que falta de tacto. Donde está su malicia y estrategia emocional. Perdió la capacidad de pensar en lo que le conviene de cara al pueblo sufrido.
Cuando se destapa el escandalo se corre a preparar las facturas para demostrar que todo está en orden y es el legal, el presidente pagó su estadía de tres noches, pagó lo que se comieron y la mitad de los viajes en las naves porque el ministro Garnier pagó la mitad que le correspondía. Todo a derecho y sus abogados muy contentos dicen que se archive la investigación de la fiscalía. Hasta aquí no hay dudas.  Pero la Dirección General de Tributación, según publica hoy La Nación, le niega validez a las facturas aportadas por los abogados del mandatario. En dos palabras esa dependencia duda de la idoneidad de esos documentos dejando en el aire la sospecha de que son  hechizas para salir del atolladero.
Por esto el asunto es serio. Si  fue una cortesía de André Garnier para su amigo y jefe para tenerlo comiendo palomitas en su mano, un viaje de placer en secreto sin rastros ni huellas se puede estar ante la presencia  de un delito de enriquecimiento ilícito y cuyo castigo es la destitución y la cárcel del mandatario. Por esta razón, todos los ciudadanos, incluidos los paclovers tenemos el derecho de conocer la VERDAD, que nunca vamos a conocer, porque ya entró la fiscala Navas y hasta aquí llego el asunto. Prescribirá cuando Alvarado tenga 80 años.
Dijo el escritor español Carlos Ruiz Zafón en su obra La Sombra del Viento que el conocimiento de la verdad siempre plantea dudas y preguntas. Muchos ciudadanos tenemos dudas y preguntas sobre este viajecito. Queremos conocer la Verdad. Es nuestro derecho, duela a quien le duela.

 


William Hyden Quintero.
Economista.
Ex Gerente General del Banco Nacional, Consultor del BID y en el ámbito local.

 

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Por William Hayden

El autor es profesional independiente en el sector Banca de inversiones. Hayden & Asociados. Ex Gerente General del Banco Nacional de Costa Rica. Articulista en medios de comunicación.