William Hyden: La seriedad de la política en broma y con fisga, V-189

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William Hyden Quintero, Economista.

A finales del mes de octubre el presidente Alvarado convocó a un Dialogo Multisectorial, tipo turno de pueblo por la cantidad de invitados a la mesa. Entre ellos, Cooperativas, Cámaras Empresariales, Asociaciones, Sindicatos, Federaciones, Confederaciones, Asambleas, Alianzas, Uniones. Raymundo y todo el Mundo sin faltar los Bombetas, pero se rehusó invitar a Célimo Guido, el bigotón del Movimiento Rescate Nacional. Después de una primera sesión cantinflesca en donde el tema principal fue ponerse de acuerdo sobre lo que se iba a acordar, el propósito de la mesa de dialogo era encontrar soluciones viables en el corto plazo para reactivar la economía nacional que caerá el 4.5% del PIB en este año; generar empleo para 1.500.000 trabajadores sin empleo y en la informalidad; sanear las finanzas públicas con mayores ingresos y reducción del gasto corriente y primario para disminuir el déficit financiero del Gobierno Central que ronda el 9.0% del PIB; y bajar la deuda pública cercana al 70.0% del PIB. Las medidas deberían ser aprobadas por consenso y de ellas el Poder Ejecutivo escogería a las que transformaría en proyectos de leyes para ser conocidos por la Asamblea Legislativa en las sesiones extraordinarias que comienzan el 1° de diciembre y en donde por espacio de ocho meses solo se conocerán proyectos enviados por el Gobierno.
La mesa de diálogo que se inició el 23 de octubre terminó el 21 de este mes. Como lo he venido diciendo en estos artículos, fue un fracaso en cuanto a los logros obtenidos. Mucho ruido y pocas nueces, o como decían los romanos antiguos: mucho grito y poca lana; a lo tico: mucho prometió y se desinfló. No se conocieron propuestas para reactivar la economía nacional y generar empleos, temas que prácticamente estuvieron ausentes y se concretó a proponer vagas soluciones para sanear las finanzas públicas. En este sentido fue mejor el “Dialogo Nacional. En Ruta Hacia la Consolidación Fiscal. Octubre del 2013”, convocado por mi excompañero en el Departamento de Estudios Económicos del Banco Central, el finado Exministro de Hacienda, Edgar Ayales y que sirvió como antecedente para la reforma fiscal del año 2018  plasmada en la Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas.
Los ilusos salieron contentos porque según ellos encontraron la Pomada Canaria para enderezar las finanzas con economías del 2.2% del Producto Interno Bruto (¢794.0 mil millones). Esta cifra es una ficción y por lo tanto alejada de la realidad. Veamos por que:
  1. Se incluye una promesa del Ministerio de Hacienda de rebajar en el presupuesto del año 2022 la suma de ¢170.0 mil millones equivalente al 0.47% del PIB. Esto es una promesa y sabemos que las promesas se las lleva el viento, o como dijo Don Quijote, los deseos se alimentan de esperanzas. Es una promesa, un deseo, una esperanza, por lo tanto es inapropiado, irresponsable y charlatanismo considerarlo como un hecho contundente o consumado. Hay que rebajarlo del 2.2% con lo cual nos queda en 1.73%.
  2. Se incluye como reducción del gasto los ¢162.0 mil millones que hizo ayer la Asamblea Legislativa al aprobar el Presupuesto Ordinario del 2021. Recordemos que el presupuesto comprende los ingresos probables y los gastos posibles que en una especie de declaración financiera somete el Ministerio de Hacienda a la aprobación del Congreso. Esta rebaja presupuestaria, que corresponde al 0.45% del PIB no debe considerarse como una disminución del gasto efectivo ni un logro de la mesa de dialogo, con lo cual los resultados en vez de 2.2% nos queda en 1.28%.
  3. De la lista de logros para sanear las finanzas públicas en el 2021 hay que eliminar también la Hacienda Digital (0.50%) cuyos resultados se comenzarán a dar en el 2022; SICOP (0.10%) porque incluye a todo el Sector Público no sujeto al presupuesto del Gobierno; la Deuda Pública (0.08%) porque es algo que siempre han hecho los Congresos de rebajar del 0.19% del PIB a 0.11% el financiamiento de las elecciones sin necesidad de tanta pantomima como ahora; la Renta Global (0.10%) que está en la cola de un venado. Haciendo estos rebajos, del 2.2% del logro nos queda tan solo 0.5% del PIB, esto es la suma de ¢180.5 mil millones
Puf, se desinfló el globo. No quiero ser aguafiestas pero sino diferenciamos los trucos de la verdad estamos jodidos

 



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