William Hyden: La seriedad de la política en broma y con fisga, V-34

Por más gritos en el cielo que peguen sus seguidores, por más ofensas y defensas que hagan, por más explicaciones que dé el propio Rodrigo y Pilar su escudera, ni quemando La Nación, el daño está hecho.

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William Hyden Quintero, Economista.

Lo que se rompe, aunque vuelva a unirse, ya nunca será igual. Agrego. La confianza es tan frágil como las alas de una mariposa, una vez rotas ella nunca retomará el vuelo.
Tuve el gran honor de conocer a Rodrigo Chaves. Un amigo común me dijo que él quería conocerme y le dije que yo también, y como él es un carajillo y yo un roquillo, convenimos en que viniera a mi casa, y así fue el viernes 28 de mayo de este año. Por espacio de casi tres horas conversamos largo y tendido. Me contó de sus estudios, de su doctorado en Ohio, de su carrera profesional en el Banco Mundial, de su breve paso en el Ministerio de Hacienda, de su aspiración a la presidencia de la República y sus planes, que se le complicaba porque había roto con el Partido Republicano Social Cristiano, el de Junior Calderón, que le ofreció su agrupación con la condición de que el Dr. Rodolfo Hernández fuera designado en el primer puesto como diputado por San José, noticia publicada en la prensa. Estaba a la espera de encontrar un partido y/o coalición que le permitiera participar en las elecciones.
Hablamos de política y de economía. Le conté en detalle mis treinta planes de reactivación de la economía nacional, entre ellos, le expliqué mis argumentos sobre la utilización de parte de las Reservas Monetarias de La Nación que custodia el Banco Central, ya que él se había opuesto a la misma en apoyo a su tocayo Rodrigo Cubero, el del banco, y la necesidad de que esta entidad dejara de ser una república independiente dentro de nuestro territorio y en especial con las penurias de la economía. Me mandó un piropaso, del cual quedé más inflado que zapo asustado, pues me dijo que él cuando estaba en la Facultad de Ciencias Económicas, al ver mi trayectoria como economista decía “que cuando fuera grande quería ser como yo”. Lisonjero el condenillo. No quedamos en nada. Nada me ofreció si continuaba en sus aspiraciones presidenciales, ni nada le pedí yo, porque pedigüeño no soy. No busco sino me buscan.
Al final de cuentas me pareció muy simpático y conversador, un excelente profesional, con una gran experiencia en lidiar con economías emergentes y problemáticas y que podría ser un buen presidente al conocer en detalle nuestros problemas y con las recetas que podría preparar para salir del atolladero. Días después vi que parte del grupo Demos Lab, los de la extrema y furibunda derecha, que en diciembre del 2020 se habían reunido en el Monumento Nacional gritando Hagamos Algo, se le había unido, buscando algo, y entre ellos, Pilar Cisneros, quien va de jupa para la primera diputación por San José, ya que Rodrigo Chaves la escogió como compañera en el Congreso, pues supongo que le encantó su actitud de combate que a veces pareciera ser guerrillera del Sendero Luminoso y a veces dictatorial y represiva a lo Fujimori. Al final, Rodrigo encontró en su larga búsqueda que el Partido Progreso Social Demócrata (quienes son) le ofreciera aspirar con ellos a la silla presidencial, frotándose las manos para gozar de la deuda política si él la pega, o por lo menos consigue algunas diputaciones.
Pero cosas veredes amigo Sancho, decía Don Quijote. La Nación el martes de esa semana en primera página con foto grande y a todo color, con su mirada de atracción fatal a las féminas y su barbita indonesia a lo Artagnan, el mosquetero de Alejandro Dumas, da la noticia de que el Banco Mundial sancionó a Rodrigo Chaves por acoso sexual. Fue amonestado por “insinuaciones sexuales” y por un “patrón de comportamiento inapropiado no deseado”, y como sanción lo degradaron a un puesto de menor rango, sin posibilidad de ser ascendido ni de recibir aumentos salariales por un periodo de tres años, según reza el informe del periódico en la página 4 y que es copia fiel del expediente de investigación al cual tuvo acceso. No le aplicaron la sanción porque él renuncio y se vino al país a ser Ministro de Hacienda en un vuelo de gallina.  La acusación la ratifica el periódico en su editorial de ayer jueves que titula: “Fallido intento de decapitar al mensajero”. No hay la menor duda de que Rodrigo está embarrado, no propiamente de acoso sexual, pero sí de conductas sexuales inapropiadas. En esta noticia se esconde la mano peluda de La Nación y su regocijo de hacer mierda (perdonen el francés) a este candidato presidencial. Lo hicieron en el pasado con José Maria Villalta, con Johnny Araya, con José Maria Figueres y con Juan Diego Castro, que recuerde. Ese periódico toma partido y apuesta por un candidato a quien ensalza enlodando a sus contrarios. Así lo he percibido.
Por más gritos en el cielo que peguen sus seguidores, por más ofensas y defensas que hagan, por más explicaciones que dé el propio Rodrigo y Pilar su escudera, ni quemando La Nación, el daño está hecho. Viendo la encuesta del CIEP en donde este candidato apenas tiene el 2.0% de intenciones de voto, dada la realidad nacional, la cruzada feminista en contra del acoso sexual, y esta penosa situación de última hora, me parece que ya jugó, y muy mal, como la Selección anoche.
Estamos en presencia de la vieja sentencia que dice: “La verdad suele usarse para causar el mal”. Duele decirlo, pero así es
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