William Hyden: La seriedad de la política en broma y con fisga

Nótese entonces que el 57.0% de los gastos del Gobierno son INTOCABLES, y como calladitos es más bonito, los genios  fiscales voltean de lado, y por ello el chivo expiatorio son las remuneraciones del Gobierno metiendo en el mismo saco las de los otros entes del Sector Público.

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William Hyden Quintero, Economista.

AÑO (IV-171) VIERNES 24 DE JULIO DEL 2020. N° 33

Hoy me tomo la libertad de desviarme un poco de los temas políticos para explicar porque el Sector Público es la victima de las reformas fiscales. Dicho sector es el conjunto total de las organizaciones públicas. Lo integran los tres Poderes de la República (Ejecutivo, Legislativo y Judicial con sus entes adscritos), las Instituciones Autónomas y Semiautónomas, las Municipalidades, las Empresas Públicas y otros Entes Públicos no Estatales. En total son 322. De este sector solamente el Gobierno Central, que es el brazo ejecutor de los tres poderes con todos los ministerios, depende del Presupuesto Ordinario y Extraordinarios que aprueba la Asamblea Legislativa. Las demás instituciones generan sus propias rentas, tienen sus propios presupuestos y son independientes en materia fiscal al Gobierno, ejemplo los bancos públicos, el INS.
En el año 2019 el Gobierno obtuvo Ingresos por ¢5.356.148.4 millones, gastó ¢7.880.403.6 millones, registrando un déficit de ¢2.524.255.0 millones (6.96% del PIB). A este déficit se le suma el déficit del Banco Central (¢100.400.4 millones -0.30 del PIB-) y se le restan los  Superávits de las Instituciones y Empresas públicas (¢582.863.2 millones -1.59% del PIB) y de este juego contable sale el Déficit del Sector Público Global que para el año 2019 fue de ¢2.050.792.4 millones (5.65% del PIB)
El manejo de la Hacienda Pública se concentra en la administración de estos dos déficits y es lo que se incluye en todos los programas de reformas fiscales. Pero el principal déficit es el del Gobierno, que es en donde se concentra el manejo deficitario de la economía, pues al actuar sobre él se reduce el Déficit Público Global. Entonces las reformas fiscales se dirigen al Gobierno, en un ejercicio aritmético muy simple. Reducir el déficit aumentado los ingresos, bajar los gastos y/o actuar sobre ambos.
De lado de los ingresos, hay que subir los  tributarios (91.2%) y aquí es donde salen los genios nacionales e internacionales diciendo que la Carga Tributaria respecto al PIB es muy baja y en consecuencia se deben aumentar los impuestos (IVA-renta-consumo-aduanas, utilidades- otros) y se empieza el forcejeo político entre el Gobierno (que siempre quiere aumentarlos) y el Congreso que a veces dice no (cercano a las elecciones presidenciales y de diputados) y casi siempre dice sí (cuando se inicia el periodo legislativo). De ahí que se prefiera meter estas reformas en los primeros dos años del periodo presidencial, para que gobierno y diputados disfracen el costo político.
Del lado del gasto, las baterías se orientan especialmente a bajar las remuneraciones (salarios-cargas sociales) de los empleados del Gobierno (31.4%). Para algunos expertos fiscales este rubro es el responsable directo de los déficits y suelen incluir en él también las remuneraciones del resto del sector público para justificar la necesidad de reducirlo al extremo. Claro está que al abultar así las cifras se justifica meter la tijera en todo del Sector Público, aunque no participen la mayoría de las instituciones en el festín presupuestario.
Hay un rubro de gastos que pesa más que las Remuneraciones, son las Transferencias Corrientes al Sector Público y Privado que realiza el Gobierno y que representan el 37.0% del total. Incluye asignación de fondos para diversos programas de salud (Caja), las pensiones de lujo,  fondos para la educación superior (FEES), y Juntas de Educación, programas  sociales (FODESAF), etc. Las reformas fiscales no se meten con este rubro, es INTOCABLE, en parte porque algunas de esas transferencias están asignadas en la Constitución Política y para bajarlas o derogarlas se necesita modificar la Constitución, lo cual casi es imposible. Además incluye una serie de transferencias que ha otorgado la Asamblea Legislativa por medio de leyes especiales, y obviamente los beneficiarios de las mismas se oponen a cualquier rebaja y los diputados y el gobierno  se asustan de tocarlas. Otro rubro INTOCABLE en las reformas fiscales  es el de Servicios de Pago de Intereses sobre las deudas contraídas por el gobierno para cubrir con empréstitos nacionales e internacionales los déficits en que incurre al ser mayores los gastos que los ingresos.  Ese rubro es el 20% del gasto.
Nótese entonces que el 57.0% de los gastos del Gobierno son INTOCABLES, y como calladitos es más bonito, los genios  fiscales voltean de lado, y por ello el chivo expiatorio son las remuneraciones del Gobierno metiendo en el mismo saco las de los otros entes del Sector Público. Y aquí, se dan gustos: hay que reducir los salarios, eliminar las anualidades, reducir las planillas, poner impuestos solidarios, cerrar instituciones, eliminar los beneficios de las convenciones colectivas, fijar un salario único, etc.
Pero llama la atención que estos expertos, el Gobierno y los diputados olvidan, como si no existieran,  las exoneraciones fiscales, evasiones, elusiones y contrabando, fisuras de la hacienda pública, que en conjunto son casi el 12% del PIB. El ex Ministro de Hacienda, Rodrigo Chaves cuantifica las evasiones en $3.800.0 millones, esto es ¢2.185.000.0 millones equivalente al 86.6% del déficit del Gobierno y al 6.0% del PIB. Si consideramos en una suma igual ($3.800.0 millones) las exoneraciones, el país está dejando de recaudar $7.600.0 millones (¢4.380.000.0 millones)  que el Gobierno y la Asamblea Legislativa, por inacción, están regalando a los sectores beneficiados.
Si en vez de pensar en reformas fiscales concentradas en reducir las remuneraciones de los empleados del Gobierno Central y del Sector Público y estarle solicitándoles préstamos a los organismos multilaterales de financiamiento por $3.200.0 millones, entre ellos el FMI por más de $2.200.0 millones, se actuara en estos rubros  el país NO necesitaría con los ingresos de $7.600.0 millones de ninguna reforma fiscal durante muchos años.

 

 

 


William Hyden Quintero.
Economista.
Ex Gerente General del Banco Nacional, Consultor del BID y en el ámbito local.

 

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