William Hyden: Las alternativas reales para la reactivación económica de nuestro país en el marco del covid-19

Nuestra economía cuenta con suficientes fuentes de recursos para lograr su reactivación. Algunas de ellas tradicionales y otras que no están en los libros de texto ni en el recetario de hacer más de lo mismo.

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William Hyden Quintero, Economista.

Foro virtual económico del 2020. Colegio de economistas
«Las alternativas reales para la reactivación económica de nuestro país en el marco del covid-19.»  Tema: asunto de la plata
San Jose 17 de junio del 2020

 

I. SINTESIS DEL PROBLEMA

El Banco Central en sus últimas estimaciones considera que el PIB real (a precios constantes) va a disminuir en 3.6% en el 2020 y tendría una recuperación del 2.3% en el 2021. En un escenario propio proyecto un aumento de PIB real del  3.0 % para el año 2022. Con este dato y una inflación del 2.5% en el año 2022 (Índice Implícito) se obtiene el Producto Interno Bruto a Precios de mercado para el periodo 2020/2022.

 

 

Como se aprecia la reactivación de la economía se iniciaría en el año 2021 con un crecimiento del 2.3% en el PIB y otro del 3.0% en el 2022. Para lograrla el PIB a precios de mercado tendría que aumentar en ¢3.624.0 miles de millones en conjunto en los años 2021/22. La pregunta es: ¿De adonde salen estos recursos? Seguidamente analizo los actores que pueden participar en la reactivación de la economía nacional para llegar un crecimiento del PIB real del 2.3% en el 2021 y del 3.0% en el 2022.

II. LOS ACTORES DE LA REACTIVACION ECONOMICA.

1- Sector Privado. 

El sector privado carece de proyectos innovadores que propicien crecimientos importantes del PIB y del empleo, apenas sus acciones estarían encaminadas a tratar de recuperar los niveles de producción a los que tenían en el año 2019 y reinsertar parte de los trabajadores despedidos en marzo del presente año. No se espera que a través de este sector haya una fuerte recuperación del PIB y del empleo. No tiene suficientes ahorros propios para  inyectarlos como inversión en nuevos proyectos, está altamente endeudado, se ha visto obligado a readecuar  sus deudas con el Sistema Bancario Nacional a plazos más largos en el pago de principal e intereses y a falta de ahorros propios necesita nuevos préstamos para capital de trabajo  y capital de inversión. Depende entonces que el Sistema Bancario Nacional le concede más préstamos, con lo cual de obtenerlos, quedará altamente endeudado no solo por arrastrar las antiguas deudas sino por las nuevas, lo que a futuro afectará sus niveles de rentabilidad y crecimiento de su capital para inversión.

2- Sistema Bancario Nacional (SBN)

También la pandemia ha afectado al SBN integrado por los Bancos Públicos, el Banco Popular y los Bancos Privados, que se han visto obligado a readecuar los créditos extendiendo los plazos en el cobro de montos de capital e interés y al posponer estos ingresos se han debilitado sus flujos normales de liquidez. Su fuente de recursos para continuar la actividad crediticia normal y extraordinaria que se requieren para reactivar la economía son:

a) Recuperaciones de los créditos
b) Captaciones de depósitos del público
c) Utilización de las utilidades netas
d) Liquidación parcial o total de sus portafolios de inversiones
e) Préstamos del Banco Central y/o de la Comunidad Financiera Internacional
f) Titularizar la cartera de crédito y colocar los títulos valores en el Banco Central y/o en el mercado de valores
g) Emitir Deuda Subordinada en Dólares y colocarla en los organismos internacionales de desarrollo.

Seguidamente se analizan estas posibilidades.

i- Recuperaciones de  los créditos 

Las recuperaciones anuales sobre las carteras de los créditos del SBN son bajas en función de varios factores: a) la mayoría de los préstamos están constituidos a muy largo plazo (la hipotecaria por ejemplo de 20 a 30 años), b) la morosidad habitual de la cartera (5.0% en promedio), c) el no pago y las readecuaciones que se han hecho de los préstamos por efecto de la emergencia del coronavirus. Partiendo del supuesto de una recuperación anual del 3.0% del saldo de cartera existente a diciembre del 2019 (¢17.009.8 millones) del SBN, en los años 2021 y 2022, puede obtener recursos por  ¢1.020.6 millones que sí se vuelven a canalizar hacia el crédito, se podría generar la suma de ¢496.4 miles de millones en el Producto Interno Bruto a Precios de Mercado, considerando una relación Crédito /PIB  promedio de 48.62% para los años 2019/2018.

ii. Crecimiento de las captaciones con el público.

En la comparación anual 2019/18 los Pasivos del SBN crecieron a una tasa anual del 1.96%. Suponiendo como escenario optimista una tasa de aumento del 2.0% anual en sus Pasivos y partiendo de una base de ¢24.574.7 miles de millones del año 2019, en el periodo 2020/2022 los bancos dispondrían de nuevos recursos por la suma estimada de ¢1.504.2 miles de millones, de los cuales, dada la razón: Cartera de créditos/pasivos (70.0%) se canalizarían a crédito la suma de ¢1.052.9 miles de millones y este crédito podría generar ¢511.9 miles de millones de Producto Interno Bruto a Precios de Mercado, aplicando  la relación: Crédito/PIB  indicada anteriormente.

iii- Crecimiento de las utilidades netas.

Las Utilidades netas del SBN fueron en el año 2019 de ¢192.0 millones, y al mes de abril del 2020 registran un descenso importante por lo que esta fuente de recursos para la recuperación económica no se considera por su bajo volumen.

iv- Venta del portafolio de inversiones.

La otra fuente de recursos del SBN podría ser la liquidación parcial en el mercado de valores de sus portafolios de inversiones, que a diciembre del 2019 ascendía a la suma de ¢4.893.5 miles de millones. Si se vendiera el 50% de este portafolio, es decir, la suma de ¢2.446.7 miles de millones y todos estos recursos se canalizaran a crédito, aportarían ¢1.189.6 miles de millones en la formación del PIB. No obstante esta medida puede ocasionar pérdidas si los valores se liquidan con descuento en el mercado y también queda la duda si el mercado de valores tiene la suficiente profundidad para adquirir estas carteras.

v- Préstamos del Banco Central y/o de la Comunidad Financiera Internacional

Para los bancos del SBN la vía de obtener préstamos del Banco Central no es una opción viable en el corto plazo, ya que el ente emisor si bien puede activar el mecanismo del redescuento (compra de cartera crediticia) estas operaciones son permitidas para salvaguardar la estabilidad del Sistema Financiero Nacional, que no es el caso de ahora, y de todas formas los redescuentos se hacen por un plazo de un mes y a lo sumo dos y la tasa de interés no puede ser inferior a la tasa promedio de los créditos en el mercado.  Habría que realizar una modificación a la Ley Orgánica del Banco Central para ampliar por lo menos  a dos años el plazo a que se pueden los redescuentos a los bancos del SBN.

vi- Titularizar la Cartera de Crédito.

Los bancos del SBN pueden adquirir recursos mediante la emisión de títulos valores en diferentes condiciones y colocarlos en los mercados nacional e internacional, títulos que gozan, en el caso de los bancos públicos, de la garantía del Estado costarricense. Estos títulos pueden ser emitidos sin colaterales especiales (excepto la garantía señalada) o podrían ser emitidos con una nueva modalidad que no han usado los bancos, como  es la de titularizar  parcialmente la cartera crediticia. Al 31 de diciembre del 2019 el saldo de la cartera de crédito del SBN de los bancos públicos fue de ¢6.854.4 miles de millones.  Estos bancos podrían hacer, por ejemplo una emisión de ¢1.000.0 miles de millones y colocados esos recursos en crédito podrían generar ¢486.2 miles de millones del PIB a precios de mercado.

vii- Emisión de Deuda Subordinada.

Los bancos del SBN están facultados para fortalecer su patrimonio a través de la emisión de deuda subordinada que son títulos a largo plazo con altas tasas de interés para hacerlos atractivos y que tienen la característica de que en caso de una liquidación de los bancos, los tenedores deben esperar hasta el final  de la liquidación para obtener sus acreencias. Estos títulos refuerzan el patrimonio aumentando el capital secundario. Al 31 de diciembre del 2019 el Patrimonio del SBN fue de ¢3.191.1 miles de millones. Una emisión de ¢1.000.0 millones en deuda subordinada y volcada completamente a crédito podría generar ¢486.2 miles de millones en el PIB.

Resumen.

La contribución del Sistema Bancario Nacional a la reactivación de la economía nacional en el periodo 2020/2022 de acuerdo a los supuestos utilizados en cuanto al incremento de las recuperaciones crediticias, el aumento en los Pasivos y la venta del 60% del portafolio de inversiones,  titularización de la cartera crediticia y la emisión de deuda subordinada, el SBN podría incrementar su cartera crediticia en la suma de ¢6.321.4 miles de millones que podrían generar la suma de ¢3.073.5 miles de millones, equivalente al 84.8% de los ¢3.624.0 miles de millones que se necesitan para el crecimiento del PIB a precios de mercado en este periodo.

Pero atención, al menos con los Bancos Públicos, el Gobierno no debería dejarlos que los nuevos recursos los canalicen hacia las actividades comerciales (préstamos personales, tarjetas, consumo, crédito, compra de automóviles) que les son más rentables, sino vía decreto del Consejo de Gobierno, por ejemplo, obligarlos a que el 70% de los nuevos recursos crediticios se destinen a lo que llamo el Sector Productivo integrado por Agricultura, Ganadería, Pesca, Industria-Manufactura y Construcción, que son los que más generan PIB y empleo. Asimismo, través del Banco Central, hacerle una instancia a CONASSIF para que baje las ponderaciones de riesgo crediticio en estos sectores. En este mismo sentido se le puede hacer una instancia al Banco Popular y a los Bancos Privados para que en el periodo 2020/2022 canalicen sus créditos en la proporción de 70.0% a los sectores productivos señalados y 30% a la actividad comercial y de servicios.

3- SISTEMA DE BANCA PARA EL DESARROLLO

EL Sistema de Banca para el Desarrollo cuenta con disponibilidades de recursos  sus diferentes fondos cercanos a los US$ 500.0 millones, esto es ¢282.500.0 millones que pueden ser canalizados a través de los operadores financieros a los micros, pequeños y medianos empresarios especialmente en capital de trabajo que les permita a estas empresas recuperar los ingresos dejados de percibir durante la cuarenta del covid-19 y la reinserción de trabajadores, Si esta suma se canalizara en los próximos dos años a crédito podrían generar ¢137.4 miles de millones de PIB. Además el SBD cuenta con fondo de avales y garantías por la suma de ¢58.000.0 millones que podrían utilizarse, además de garantías bancarias, para garantizar la emisión de títulos valores que emitan las MIPYMES para colocarlos en el mercado bursátil a través de la Bolsa Nacional de Valores.

El Consejo Rector del SBD autorizó a la Secretaria Técnica para garantizar emisiones de títulos valores de las MIPES  y su colocación en el medio bursátil.

Dentro de los fondos señalados, el SBD cuenta con la suma de US$ 300.0 millones del Fondo de Crédito para el Desarrollo (FCD) que maneja los recursos del peaje bancario y que al ser en dólares prácticamente no se han podido utilizar por el riesgo cambiario implícito que significa prestarle en dólares a los beneficiarios del SBD que no generan esta divisa. Tal vez una reglamentación de parte de CONASSIF para que los bancos privados que generan estos recursos hagan una reserva del 5.0% (devaluación promedio) para cubrir el riesgo cambiario y los canalicen en colones al SBD pueda ser una forma de utilizar los fondos del FCD.

4- El Banco Central de Costa Rica.

El objetivo principal del banco es mantener la estabilidad interna y externa de la moneda nacional y asegurar su conversión a otras monedas. Como objetivo subsidiario le corresponde promover el ordenado desarrollo de la economía nacional, a fin de lograr la ocupación plena de los recursos productivos de la Nación, procurando evitar o moderar las tendencias inflacionistas o deflacionistas que puedan surgir en el mercado monetario y crediticio. En la práctica, el BCCR ha tomado como razón de su existencia la política cambiaria (devaluaciones y apreciaciones para mantener la estabilidad de la moneda nacional) y el control de inflación, una inflación que en el país viene medida por el Índice de Precios al Consumidor que calcula mensualmente el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC) producto de las variaciones de precios de los 315 artículos incluidos en la canasta básica, variaciones ligadas a otros factores ajenos al manejo de la política monetaria del Banco Central. El objetivo de promover el ordenado desarrollo de la economía nacional logrando la ocupación plena de los recursos productivos del país casi que le es ajeno al ente emisor, y debería ponerlo en práctica en esta situación de emergencia para lograr la reactivación de la economía nacional después de la pandemia del Coronavirus. Pero este alejamiento también le viene por un marco legal restrictivo. 

En América Latina los Bancos Centrales para combatirla falta de liquidez de los sistemas financieros y productivos y la disminución de la producción han inyectado liquidez a los mercados, emitiendo dinero mediante las siguientes acciones:

a) Reducción de las tasas de interés para facilitar el acceso al crédito.
b) Reducción de los requisitos de encaje mínimo legal.
c) Compra de las carteras de inversiones de los bancos en títulos públicos o privados
d) Compra de deuda pública para asegurar su buen funcionamiento y sobre todo rebajar el costo de financiación del Gobierno
e) Creación de líneas especiales de crédito para capital de trabajo de las MIPYMES.
f) Obtención de Préstamos del Fondo Monetario Internacional
g) Monetización parcial de las reservas monetarias internacionales.

En Costa Rica las acciones del Banco Central han sido rebajar las tasas de interés de política monetaria la cual está en uno de sus niveles más bajos (1.25%). La otra medida fue mediante una ley especial aprobada por la Asamblea Legislativa comprar parcialmente las inversiones en títulos valores en manos de las Operadoras de Pensiones para permitir el retiro ordenado a los trabajadores de los montos depósitos en el Fondo de Capitalización Laboral (FCL) medida similar a las de algunos bancos latinoamericanos, la de emitir para comprar valores.. Esta medida es ajena a la reactivación de la economía nacional y es un auxilio de emergencia en fondos para los trabajadores

Cuáles son las acciones que puede realizar el Banco Central de Costa Rica dentro de su marco jurídico para lograr la reactivación de la economía nacional. Considero las siguientes:

i- Rebajar las tasas de interés. 

El Banco Central ha venido rebajando las Tasa de Política Monetaria (TMP) a los niveles más bajos, en la actualidad a 1.25%. La tasa Básica Pasiva también está en uno de los niveles más bajos históricamente (3.90%) y la tasa efectiva en dólares es del 2.16%. Pero como el Banco no tiene ningún poder coercitivo legal para que los bancos sigan estos movimientos y reduzcan a su vez las tasas activas para reactivar el crédito, este esfuerzo es nulo porque los bancos siguen cobrando sus tasas habituales de interés.  Más bien, haciendo un paréntesis, veamos como todo el Sistema Bancario Nacional Financiero, el Banco Central y la Conassif  hicieron causa común con la Asociación bancaria Costarricense  (ABC) para impedir las Ley sobre la reducción de las tasas de usura aprobada por la Asamblea Legislativa. La reducción de tasas de interés para incentivar el crédito no funciona como debería de ser en Costa Rica. Esta no es una solución para inyectar dinero crediticio a la economía.

ii- Reducción del encaje mínimo legal.

El BCCR por ley está facultado para reducir la tasa del encaje mínimo legal. Ya lo hizo en el mes de mayo del 2019 cuando redujo el encaje del 15% al 12% en los depósitos en moneda nacional y liberó recursos a los bancos por la suma de ¢600.000.0 millones, los cuales prácticamente no se canalizaron a créditos sino que se depositaron en Central Directo.  Al 31 de diciembre del 2019 las obligaciones de los Bancos del Estado con el Público en forma de depósitos a la vista y captaciones a plazo eran de ¢8.934.617.0 millones y en la Banca Privada de ¢7.455.706.9 millones, para un total de ¢16.390.323.9 millones. Suponiendo que estas obligaciones se hayan mantenido sin variación, una rebaja de dos puntos porcentuales del encaje mínimo legal liberaría recursos por ¢327.806.5 millones para que la banca pública y privada los inyecte vía crédito en la reactivación de la economía, lo cual podría generar la suma de ¢159.3 miles de millones del PIB.  La reducción del encaje mínimo legal libera recursos de los bancos sin afectar la emisión monetaria y por lo tanto no tiene efectos inflacionarios, por ello es la medida más sana e inmediata de dotar de mayores recursos crediticios al Sistema Bancario Nacional.

iii- Otorgar redescuentos a los  bancos.

El Banco Central de acuerdo al artículo N° 50, inciso b) puede emitir moneda nacional para realizar operaciones de crédito, redescuentos, préstamos al Sistema Financiero Nacional (SFN). Para salvaguardar la estabilidad del Sistema puede (artículo 52) efectuar operaciones de crédito  y una de ellas es la modalidad de Redescuento mediante la cual el ente emisor les compra temporalmente (de uno a dos meses) cartera crediticia a los integrantes del SFN. Como la estabilidad del SFN no está amenazada (de momento) este instrumento de redescuento no sirve en las condiciones legales actuales, al menos que se modifique la Ley Orgánica del BCCR (LOBC) para ampliar a por lo menos a dos años (los de la reactivación económica) y a una tasa de interés igual a la básica pasiva.

iv-  Compra parcial o total del portafolio de inversiones en títulos valores en poder de los bancos públicos.

También el Banco Central de acuerdo con el artículo 52 inciso c) puede comprar y conservar como inversión, con el carácter de operaciones de mercado abierto, títulos y valores mobiliarios de primera clase, de absoluta seguridad y liquidez y de transacción normal y corriente en el mercado.  Además estas operaciones de mercado abierto se realizan como recursos de estabilización monetaria (artículo 73).

Al 31 de diciembre del 2019 el Sistema Bancario Nacional tenía un portafolio de inversiones por la suma de ¢4.893.5 miles de millones, del cual hay que excluir la cantidad de  ¢2.119.7 miles de millones de inversiones en títulos de la Deuda Interna del Gobierno (BCCR no puede financiar al Gobierno) quedando un remanente de ¢2.773.8 miles de millones que podrían ser adquiridos por el BCCR en operaciones de mercado abierto. Para evitarle a los bancos ir al mercado de valores a descontar parte de su cartera de inversiones, el BCCR podría comprar ¢500.0 miles de millones que canalizados a crédito por parte de los bancos podrían generar ¢243.1 miles de millones en PIB. Por otra parte queda la opción que estas inversiones que realizaría el BCCR se las deje en forma permanente y/o la venda en el mercado de valores con lo cual disminuye la emisión monetaria realizada. Sin embargo, considerando que al 31 de diciembre del 2019 el Pasivo del BCCR por concepto de emisión monetaria fue de ¢1.305.460.7 millones, la adquisición de ese portafolio significaría un incremento del 38% en la emisión monetaria.

v- Compra de nuevas emisiones de títulos por parte de los Bancos Públicos y el Banco Popular.

Con el mismo marco legal y en sustitución o paralelamente a lo señalado en el punto anterior, los Bancos del Estado y el Banco Popular podrían hacer emisiones especiales emergentes de títulos valores para que las adquiera temporal o permanentemente el BCCR.

vi- Emisión de títulos propios del BCCR.

En condiciones muy especiales el BCCR puede adoptar medidas de estabilización económica y monetaria (sección  IV) y dentro de ellas se le permite la emisión y venta de obligaciones propias y de bonos de estabilización monetaria en colones. El BCCR puede hacer una emisión, colocarla en el mercado, recaudar recursos y con ellos comprar bonos o títulos valores emitidos por los Bancos Públicos y el Banco Popular. Esta medida tiene el efecto positivo no que no se hace emisión monetaria como la medidas sugeridas en los puntos iii) i iv) anteriores.

vii- Endeudamiento con el Fondo Monetario Internacional (FMI). 

EL BCCR está negociando con el FMI dos líneas de crédito, una llamada por el FMI Instrumento de Financiamiento Rápido (IFR) otorgado en el mes de abril por US$508.0 millones y que es una facilidad de crédito especial creada por el FMI para colaborar con los países miembros en  atender las necesidades de liquidez derivadas de la emergencia sanitaria del Coronavirus, sin condicionalidades y en la actualidad el proyecto de ley respectivo está en Asamblea Legislativa. El otro préstamo que se intenta negociar es por la suma de US$580.0 millones bajo el concepto de un Acuerdo de Stand By el cual se conlleva condicionales muy duras, en materia fiscal, económicas y financieras, que debe cumplir el Gobierno durante la vigencia del préstamo. El país puede tener acceso a estos fondos hasta un máximo de US$750.0 millones, pero cada año puede girar en estos convenios hasta el 145% de su cuota en el FMI. De formalizarse estos préstamos el Gobierno y/o el Banco Central que sería la entidad deudora, estaría contrayendo deudas por US$1.088.0 millones, equivalentes a ¢620.160.0 millones. En el punto iii) anterior sobre el uso parcial de las RMI se argumenta que no es necesario que el BCCR asuma estas deudas para darle fondos al Gobierno si se puede utilizar con el mismo propósito las RMI en esa suma.

Además de estas líneas que pueden concretarse en el transcurso del presente año, el Presidente Ejecutivo del Banco Central, Rodrigo Cubero, como el ex Ministro de Hacienda, Rodrigo Chaves han sostenido conversaciones con el FMI créditos para tener un crédito total por la suma de US$ 2.250.0 millones con el fin y el compromiso de reducir el endeudamiento del país a un nivel del 50% del PIB para el año 2034, lo cual implicaría para el país, como se dijo antes, condicionalidades muy duras en materia de reducir la deuda del gobierno, contención del gasto aplicando la Regla Fiscal, mayor recaudación tributaria (aumento de impuestos), racionalización del Estado, y venta de activos.

viii- Uso parcial de las Reservas Monetarias Internacionales de la Nación.

De conformidad con el artículo 2, inciso b) de su ley orgánica le corresponde al BCCR velar por el buen uso de las reservas monetarias internacionales de la Nación para el logro de la estabilidad económica general; y por el artículo 3, numeral b) la corresponde la custodia y la administración  de las reservas monetarias internacionales de la Nación. De acuerdo con estos dos enunciados las reservas monetarias internacionales (RMI) son de la Nación y el BCCR es su administrador en nombre del Gobierno que es la representación de la Nación.

Las RMI se originan, o se crean por varias fuentes, entre otras por las siguientes: a) las exportaciones que realiza el país se pagan con divisas, especialmente el dólar de los Estados Unidos; b) ingresos de la inversión extranjera; c) por divisas procedentes de empréstitos externos que obtienen el sector privado y público; d) por los depósitos en moneda extranjera que recibe directamente el BCCR; y e) por la custodia del encaje mínimo legal en moneda extranjera captados por los bancos del SFN.

El BCCR por el artículo 50, inciso a) puede emitir moneda nacional para comprar oro y divisas extranjeras y por el artículo 87 puede comprar y vender divisas en el mercado para evitar fluctuaciones violentas del tipo de cambio y llenar sus propias necesidades. Está claro que el BCCR emite dinero para comprar divisas que pasan a forman parte de las RMI, y esta emisión monetaria es un pasivo que adquiere el BCCR a nombre de la Nación. Contablemente en el activo se registran las divisas (RMI) y en el pasivo la deuda por emisión.

.Al 11 de junio el saldo de la RMI es de US$ 8.571.6 millones, del cual US$ 2.607.6 millones (30.4%) son depósitos, la suma de US$ 5.722.6 millones (66.8%) está en inversiones en títulos valores de diferentes emisores externos y custodiadas por el Fondo Latinoamericano de Reservas  y el 2.8% (US$241.4 millones) en otros activos de reservas. En el año 2019 las importaciones totales del país fueron por la suma de US$ 16.107.8 millones para un promedio mensual de US$1.342.3 millones. El saldo de US$ 8.571.6 millones permite financiar 6.4 meses de importaciones.

El Gobierno a través del BCCR le está solicitando al Fondo Monetario Internacional (FMI) dos líneas de crédito, una por la suma de US$508.0 millones de una facilidad especial para atender las necesidades de liquidez derivadas de la pandemia del convid-19 sin condicionalidades, y la otra por US$580.0 millones de un préstamo de Stand By con condicionalidades muy duras a cumplir por el Gobierno durante la vigencia del préstamo. En vez de endeudarse con el FMI en esta cantidad de US$1.088.0 millones, mediante una ley especial al efecto, el Gobierno puede emitir “Bonos Emergentes Covid-19” por la suma de US$1.000.0 millones a tres años plazo al 4.5% de interés, amortizándose el 50% en el 2021, el 25% en el 2022 y el restante 25% en el 2023. Estos bonos, por esta cantidad serían adquiridos por el BCCR utilizando las parcialmente las RMI liquidando en esa suma las inversiones que tiene con emisores internacionales, con lo cual se daría un canje títulos externos por títulos de la deuda del Gobierno. Con la colocación de estos bonos el Gobierno obtendría la suma de ¢570.000.0 millones (a un tipo de cambio promedio de ¢570.0 por dólar) para ser utilizado en diferentes fines y necesidades de liquidez, sin  acudir a imponer Impuestos de ninguna índole.

Al BCCR no le afectaría este canje transitorio de títulos valores por títulos nacionales en dólares y le quedarían US$7.571.6 millones para hacer frente a la cobertura de 5.64 meses de importaciones mensuales, sin considerar que estas importaciones por efecto de las medidas recesivas y su impacto en la economía serán menores en el 2020. Tampoco afectaría al BCCR en su papel de estabilización de la moneda nacional respecto a otras divisas pues el margen que le queda es muy holgado para las compras y ventas mensuales que realiza en los mercados cambiarios para estabilizar el tipo de cambio. Además, como esta medida radica en un simple canje de títulos en el portafolio de inversiones de las RMI no habría ningún efecto monetario ni sobre la tasa de inflación, al no estarse usando el recurso de la emisión monetaria.

5- Gobierno Central. 

El gobierno puede contribuir a reactivar la economía nacional a través del incremento en sus gastos que forman parte de la demanda efectiva. En promedio estos gastos representan el 18.1% del PIB, pero hay un trade off en la economía con respecto a estos gastos. Si se aumenta el consumo del Gobierno de bienes y servicios producidos por el sector privado, se incrementa los niveles de producción  de estos sectores y contribuye a la generación de empleo.  El pago de remuneraciones a sus empleados y las trasferencias corrientes a las instituciones públicas contribuyen también a la generación del PIB y empleo. Pero como el Gobierno no genera los ingresos necesarios para cubrir sus gastos,  se produce el Déficit Fiscal. La otra forma de contribución del Gobierno es mediante la realización de obra pública (Formación Bruta de Capital Fijo)  que en promedio representa el 25% del PIB  y genera también valor agregado y empleo.

Pero en la situación actual del gran déficit que presenta el Gobierno en la recaudación de ingresos tributarios y no tributarios que se estima generarán un hueco de ¢900.000.0 millones de ingresos al final de este año, y un déficit estimado en 8.6% del PIB forzosamente el Gobierno  no puede aumentar sus gastos, y a falta de esos ingresos, incrementar su déficit. Además, la Asamblea Legislativa, con la no aprobación del segundo Presupuesto Extraordinario presentado por el Ministro de Hacienda  así como las presiones de Uccaep y los organismos internacionales (OCDE, FMI, BM) para que el Gobierno cumpla a raja tablas con la aplicación de la Regla Fiscal aprobada en diciembre de 2018 con la ley 9635 de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas que va  direccionadas en la misma dirección, reducir el gasto público para disminuir el déficit del gobierno, sin considerar el efecto negativo que esas contención del gasto puede causar en la generación del PIB y el empleo.

En consecuencia, el Gobierno está prácticamente imposibilitado de contribuir a la recuperación de la economía nacional a través de su gasto y de la inversión pública por falta de recursos, y para conseguirlos tiene como opciones las siguientes vías

i- Generar nuevos ingresos tributarios (no derivados de impuestos)

Eliminar o reducir las exoneraciones, así como los flagelos de evasión-elusión y contrabando, que representan en conjunto el 15.0% del PIB. Considerando que en el año 2019 el Producto Interno Bruto a Precios de Mercado fue de ¢36.279.503.8 millones, si tan solo se lograra recaudar la mitad, es decir 7.5% del PIB,  el Gobierno estaría recibiendo nuevos ingresos por la suma de ¢2.720.962.8 millones, que equivale al 55.6% de los ingresos tributarios que recibió en el año 2019 que fue por la suma de ¢4.889.569.0 millones. Con estos ingresos extraordinarios   (US$4.691.3 millones desaparecería el déficit fiscal del Gobierno y más bien se registrarían superávits, lo cual sería una solución definitiva para el manejo de la Hacienda Pública.

ii- Pos pago de los intereses de la Deuda Interna Bonificada.

El Gobierno pagó en el año 2019 la suma de ¢1.310.014.4 millones por intereses sobre la Deuda Interna Bonificada a los diferentes inversionistas nacionales (personas físicas, empresas, instituciones) tenedores de los bonos que ha emitido el Gobierno. Esta suma corresponde a un desembolso mensual de ¢109.167.9 millones.

El Gobierno en estos momentos necesita de liquidez para hacer frente a los gastos emergentes relacionados con la afectación del Covid-19, tanto en atender los gastos de hospitales en todo el país para la cura de los afectados, medidas sanitarias de evitar los contagios e erradicar el virus a la mayor brevedad posible. También necesita fondos para ayudas sociales a trabajadores, familias, micros, pequeños y medianos empresarios que se han visto afectado en el recibo de sus  de ingresos por efecto de la crisis y las medidas económicas y sociales adoptadas con efectos dominó en sus relaciones económicas y sociales. Como medida emergente y de una sola vez el Gobierno puede  adoptar una medida de posponer el pago de los intereses de la Deuda Interna como se propone seguidamente.

El Gobierno dejaría de pagar la suma correspondiente a tres meses de intereses, esto es la cantidad de ¢327.503.6 millones (109.167.9 x 3). Esta suma que se deja de pagar, fortalecerá las arcas del Gobierno para atender la emergencia de liquidez. Pero este pos pago no es gratuito ni una regalía. El Gobierno pagaría los ¢327.503.6 millones a un año plazo con amortizaciones mensuales de ¢27.2912.0 millones. A cada uno de los tenedores de la deuda le entregaría un pagaré (u otro instrumento financiero) a un año plazo por el monto del pos pago pagadero en doce mensualidades más los intereses correspondientes que serían los mismos del bono original. Estos pagarés serán libremente negociables en la Bolsa Nacional de Valores donde cada uno de sus tenedores los puede vender con descuento si es que necesitan de liquidez inmediata por ellos. De esta forma se estaría creando un nuevo título valor negociable en los mercados de valores.

iii. Venta de Activos.

Tarde o temprano el Estado a través del Gobierno tiene que enfrentarse a la necesidad de vender parte de sus activos y negocios en donde el Estado ya no debe estar, como por ejemplo la actividad bancaria, la producción y venta de alcohol, seguros y otros más. Lo piden los organismos internacionales a los cuales estamos afiliados, tales como la OCDE, el FMI y las agencias clasificadoras. No es lógico que el país continúe endeudándose y arrastrando una permanente recesión económica si tiene a su disponibilidad activos que podrían con su venta contribuir a solucionar parcialmente estos problemas.

Un activo que puede resultar atractivo para la comunidad bancaria nacional e internacional, cuya venta puede demorar dos años (incluida la aprobación de la ley, la evaluación y las negociaciones) es el Banco de Costa Rica, conjuntamente con su subsidiaria BICSA, en la cual tiene el 51.0% de las acciones (el otro 49.0% son del Banco Nacional). El primero tiene un patrimonio de US$1.005.6 millones y el segundo de US$233.0 millones para un total de US$1.238.6 millones.  Considerando sus activos, la importancia de ambas instituciones bancarias, la marca comercial país, la licencia de BICSA para operar en Miami, etc., estos activos bancarios podrían venderse entre 2.5 y 3.0 veces su valor en libros, esto es un rango de ingresos de US$3.096.5 millones a US$3.715.8 millones. Si fuera esta última cifra su equivalente en colones es de ¢2.118.006.0 millones, igual al 39.5% de los ingresos totales que obtuvo el Gobierno Central en el año 2019.

Con la reducción señalada en las exoneraciones fiscales, la evasión, elusión y contrabando y la venta de activos  propuesta el Gobierno estaría generando nuevos recursos por US$8.407.1 millones que se destinaran al pago de la deuda externa esta podría bajar al 51% del PIB con un mejoramiento de 52 puntos porcentuales. Pero también estos dineros podrían utilizarse para capitalizar al Banco Nacional, fortalecer las Reservas Monetarias del Banco Central, incrementar los ingresos del Gobierno para reducir y/o eliminar su déficit, y financiar algunos proyectos importantes en obra pública, por ejemplo un metro metropolitano.

Conclusión.

En ese estudio, preparado para mi participación en el Foro del Colegio de Ciencias Económicas  he demostrado que nuestra economía cuenta con suficientes fuentes de recursos para lograr su reactivación. Algunas de ellas tradicionales y otras que no están en los libros de texto ni en el recetario de hacer más de lo mismo. Nuestras autoridades deben ser imaginativas y  analizar este arsenal de herramientas que he propuesto y poner en ejecución algunas de ellas, y alejarse de las tradicionales que acostumbran adoptar como la de poner más impuestos y entregarle la soberanía económica al Fondo Monetario Internacional.

 


William Hyden Quintero.
Economista.
Ex Gerente General del Banco Nacional, Consultor del BID y en el ámbito local.

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