William Hyden: Las pérdidas del Banco Central de Costa Rica

Entonces si queremos ver los retos y desafíos futuros del Banco Central habría que considerar que sea una entidad eficiente en su gestión administrativa y financiera y que no recurra al poder de la emisión monetaria para cubrir esas necesidades acumulando pasivos que no se pagan y que a nadie preocupa, mucho menos al Estado

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William Hyden Quintero, Economista.

Ayer jueves se realizó el “Foro El Banco Central en la actualidad. Retos y desafíos” organizado con ocasión de los 100 años del banco y se reconoció por parte de los panelistas invitados que su labor histórica ha sido eficiente. Sin embargo no se mencionó una verdad oculta a la que nadie hace referencia ni se toman la molestia de indagarla y es que nuestro Banco Central opera con grandes pérdidas a pesar de que cómo cualquier institución bancaria o en la actividad comercial debe generar ganancias en su gestión.
En la práctica una de las funciones del Banco Central, la emisión del dinero (billetes y monedas)  se dio en el año 1921, hace cien años, cuando se la da al Banco Internacional de Costa Rica, fundado por don Alfredo Gonzales Flores en 1914 el monopolio de la emisión del dinero, quitándole a los bancos privados esta facultad y centralizando este poder desde entonces en un banco estatal, Así funcionó hasta el año 1936 cuando este banco contrató la asesoría del Dr. Hermán Max, Jefe del Departamento de Investigaciones Económicas y Estadísticas del Banco Central de Chile con el propósito de reorganizar el sistema bancario de nuestro país. Como producto de esta reforma nació en dicho año la Ley General de Bancos N°15. Dicha ley refuerza las funciones del Banco Internacional creándole tres departamentos: Emisor, Comercial y el Hipotecario, y se sugería  la creación de un banco central. Sin embargo, como para la época se consideraba aún muy  prematuro crear dicho banco, se prefirió mediante otra ley, la N°16 transformar al Banco Internacional en el Banco Nacional de Costa Rica que ha perdurado hasta nuestros días, conservando este nuevo banco los tres departamentos antes mencionados. Producto de la Nacionalización Bancaria del año 1948 se considera quitarle al Banco Nacional las funciones de emisor del dinero, se vuelve al concepto de crear un banco central especializado en esas funciones y es así como el 28 de enero de 1950 mediante la ley N°1130 se creó finalmente el Banco Central con los poderes de emisión del dinero. Dicha ley fue sustituida el 23 de abril de 1953 y esa a su vez se reforma el 27 de noviembre de 1995 cuando se publica en la Gaceta, Alcance N°55 del 27 de noviembre de 1995 la actual ley Orgánica del Banco General de Costa Rica, perteneciendo dicho banco al Sistema Bancario Nacional
De acuerdo a la ley actual las funciones  principales del Banco Central son: a) mantener la estabilidad interna y externa de la moneda nacional; b) promover el ordenado desarrollo de la economía costarricense a fin de lograr la ocupación plena de los recursos productivos del país; c) procurar evitar o moderar tendencias inflacionarias o deflacionarias que puedan surgir en el mercado monetario y creditico (control de la inflación); d) el derecho exclusivo de la emisión de monedas y billetes en el territorio nacional de acuerdo con las necesidades reales  de la economía nacional;  e) custodiar y administrar las reservas monetarias internacionales de la Nación para el logro de la estabilidad económica general; f)  consejero y banquero del Estado; g) la definición y el manejo de la política monetaria, cambiaria y crediticia; h) controlar  y supervisar el funcionamiento del sistema financiero nacional (a través de Sugef).
Hay que reconocer que todas esas funciones las ha realizado históricamente con gran eficiencia sin embargo opera con grandes pérdidas a pesar de que cómo cualquier institución bancaria o en la actividad comercial debe generar ganancias en su gestión. El artículo 7 de su Ley Orgánica le ordena crear Reservas Legales con parte de sus utilidades netas, es decir se reconoce que tiene que generar utilidades como lo reafirma los artículos 8 y 10. Pero en la ley hay algunos huecos (artículo 11) que permiten que las pérdidas cambiarias se acumulen sin amortizarlas en una cuenta  que registra una suma de ¢652.100.6 millones, e igual sucede con las pérdidas del banco en su gestión de estabilización económica que acumula pérdidas por ¢3.246.025.4 millones. De esa forma el Patrimonio del Banco es  negativo en ¢2.219.698.0 millones. Su capital propio es de ¢15.0 millones y en el año 2019 tuvo pérdidas en su gestión por ¢88.644.7 millones, casi seis veces a su capital y su Déficit Financiero fue de ¢109.400.0 millones equivalente al 0.30% del PIB. Al mes de febrero del 2021 lleva pérdidas por ¢30.665.8 millones y su presupuesto para el 2021 por ¢342.106.8 millones  se cubre en un 66.5 % por Emisión Monetaria, es decir, poniendo la maquinita de hacer dinero a funcionar.
Facilito no tiene los problemas de los bancos que tienen que generar ganancias para pagar sus gastos y continuar la gestión de sus actividades. Entonces si queremos ver los retos y desafíos futuros del Banco Central habría que considerar que sea una entidad eficiente en su gestión administrativa y financiera y que no recurra al poder de la emisión monetaria para cubrir esas necesidades acumulando pasivos que no se pagan y que a nadie preocupa, mucho menos al Estado


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