Jorge Solano: Aumento de medidas restrictivas en el comercio internacional como efecto del COVID-19 .

Si la pandemia continúa expandiéndose y, en el peor de los casos, se deban aumentar las medidas de confinamientos, el margen que tienen los países para tratar el tema de protección y apoyo a la industria interna, garantizar la seguridad alimentaria y disponer de los bienes suficientes para atender la población; disminuyen y en un escenario de este tipo, las ideas restringir tanto la entrada como salida de bienes comienzan a tomar fuerza.

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Jorge Solano Ruiz, Investigador, Centro Internacional en Política Económica (CINPE-UNA)

Los efectos del COVID-19 se han sentido en distintos ámbitos de la actividad económica, social y política nacional, al igual que en otras esferas del contexto internacional como las dinámicas de intercambio comercial entre los países. Tal situación no debería resultarnos ajena en lo más mínimo, dado que, lo que llegue a pasar fuera de nuestras fronteras tiene efecto directo sobre nuestras empresas exportadoras e importadoras y los empleos que ellas generan, así como, en la disponibilidad de insumos y productos finales requeridos por la industria nacional para ofrecer bienes y servicios a todos los consumidores costarricenses.

Fuera de nuestras fronteras, uno de los efectos que ha tenido la pandemia sobre el comercio es el resurgimiento de ideas proteccionista para garantizar la disponibilidad de recursos para la atención de la pandemia y para salvaguardar la industria nacional. Y es que los gobiernos han tenido que adoptar medidas, que, en otros escenarios, nunca habían pensado necesarias, como es el caso aplicar de restricciones a la exportaciones -especialmente de la industria medica-, restricciones a las importaciones para proteger la industria local y aplicación de restricciones técnicas para desalentar la salida y entrada de mercancías.

Según la Organización Mundial del Comercio (OMC), en los últimos meses han incrementado considerable las notificaciones sobre la adopción de restricciones por efecto del COVID-19, tanto cuantitativas como técnicas; sin embargo, la preocupación no es solo el incremento en la aplicación de medidas restrictivas, sino la cantidad de medidas no reportadas. De acuerdo los datos de esta organización, hasta el 11 de mayo, un total de 46 miembros habían notificado 123 medidas de restricción a las exportaciones, importaciones de bienes, servicios y flujos de capital. No obstante, un estudio hecho por la misma organización reveló que el número real de países que están aplicando medidas restrictivas es mayor a 80 y esto solo ha provocado mayor incertidumbre en los mercados, especulación y retrasos importantes la logística de mercancías.

Hasta este punto se puede comprender que la mayoría de las medidas estén vinculadas al sector médico por la escasez y dificultad de conseguir suministros y equipo médico relacionadas al tratamiento de pacientes con COVID-19, artículos de higiene personal y fármacos. Lo que no es era previsible es aumento en la aplicación de restricciones a la exportación de bienes alimenticios y agrícolas u otro tipo de artículos. Y es necesariamente sobre estas medidas donde hay que volver la mirada y poner atención a la situación subyacente, porque lo efectos sobre el comercio internacional podrían ser significativos.

La situación sobre la adopción medidas proteccionistas por algunos países no es para menos, esto está generando preocupación en el marco del sistema multilateral de comercio y ha llevado a un grupo de 44 miembros de la OMC -entre ellos Costa Rica- a firmar el día 5 de mayo la Declaración sobre el COVID-19 y el Sistema Multilateral de Comercio, en el cual reafirman su compromiso de promover el libre comercio y no aplicar medidas injustificadas e incentivan al resto de miembros a ser transparentes en las medidas que adopten y evitar aplicar medidas que restrinjan el libre flujo de bienes, servicios y capitales; en síntesis justifican que el proteccionismo no es la solución para superar la crisis.

Es importante destacar que el tema del proteccionismo ha sido ampliamente discutido, sin embargo, como ya se mencionó, estas son medidas que no se hubiesen pensado ni implementado de no ser por efecto de la pandemia y con el fin de poner en perspectiva la situación, resulta pertinente explicar las principales razones que han llevado a los gobiernos a recurrir a estos instrumentos de política, así como, explicar las posibles consecuencias que habrían si más países comienzan adoptar cada vez más estas medidas.

Razones para implementar medidas restrictivas al comercio en el marco de la pandemia

La primera razón ha sido la de garantizar la disponibilidad de suministros médicos, de limpieza y cuidado personal para atender la pandemia. Por un lado, gracias a la alta demanda de este tipo de bienes su stock a nivel internacional ha disminuido, dificultado a los distintos países adquirirlos, por lo cual, aquellos que son productores o cuentan con un stock han recurrido a medidas restrictivas a las exportaciones para evitar perder esos recursos valiosos especialmente porque su precio en el mercado internacional se ha elevado y por consecuencia los productores quisieran vender la mayor cantidad posible, desabasteciendo el mercado local.

El segundo argumento ha sido el de reactivar la economía local promoviendo el consumo de productos nacionales. Este planteamiento parecido al modelo de sustitución de importaciones -y que ya sabemos sus resultados-, busca promover la demanda de productos nacionales -aún con precios menos competitivos- para que los productores nacionales coloquen sus productos en el mercado y propiciar, hasta cierto punto, estabilidad temporal que incluso los lleve generar nuevos empleos o recontratar personas, en el caso de haber tenido que hacer recortes.

El tercer argumento va por la línea de seguridad alimentaria. Si la duración de la pandemia continúa extendiéndose y más sectores productivos continúan perdiendo capacidad de producción por efecto de las medidas de confinamiento, pueden presentase dos escenarios. Por un lado, desabastecimiento en el mercado local al no poder importar bienes del extranjero a causa de restricciones a la exportación de otros países o por reducción del stock y, por tanto, los países deben restringir las exportaciones de bienes alimenticios locales con tal de garantizar la disponibilidad a sus ciudadanos. Por otro lado, si hay desabastecimiento en los mercados internacionales de un bien del cual se es productor, especialmente si son alimenticios y agrícolas, los productores nacionales se verán tentados a exportar toda su producción mermando lo destinado -si lo hiciesen- al mercado local gracias al incremento de los precios internacionales -por efecto de escases-.

Es claro que hay más argumentos que pueden jugar en la ecuación, los anteriores son solo las razones más comunes y aunque se crea que quienes las están utilizando son países con trayectoria en este tipo de prácticas, lo cierto es que hasta aquellos con una postura hacia el libre comercio los han implementado como consecuencia de la pandemia. De hecho, aunque creamos que no es el caso de Costa Rica, durante la primera semana mayo los jerarcas del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) y el Ministerio de Comercio Exterior (COMEX)  han tenido criterios encontrados, donde el primero alega la protección de la industria nacional y la segunda por mantener la apertura comercial. Aunque el tema no ha pasado a más -por el momento-, este tipo de argumentos ya se están discutiendo en nuestro contexto.

Consecuencia del proteccionismo como medida para enfrentar la crisis

Organismos internacionales como la OMC, el Fondo Monetario Internacional (FMI), la Comisión Económica para América Latina y El Caribe (CEPAL) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) concuerdan que el proteccionismo no es la ruta para enfrentar la pandemia y recesión económica global, alertando de posibles consecuencias que, por mencionar solo algunas, están:

  1. El proteccionismo genera más proteccionismo. La adopción de una medida proteccionista por parte de un país desencadena la adopción de medidas proteccionistas por el resto de los socios, especialmente si estos tienen afectación directa de esta medida, restringiendo cada vez más el comercio y creando un círculo vicioso encaminado hacia más proteccionismo.
  2. La adopción de medidas unilaterales sin notificación solo empeora la incertidumbre. La falta de información para los exportadores e importadores origina que la incertidumbre los lleve a incurrir en costos adicionales por la alteración de los canales logísticos, así como poca capacidad para ejecutar órdenes de compra sin tener claro quienes han implementado o no, restricciones a las salidas de mercancías.
  3. Debilitamiento del sistema multilateral del comercio. Hasta el momento el organismo vigilante de la correcta aplicación de los acuerdos en materia comercial es la OMC y esta es la primera línea de defensa para los países en vías de desarrollo y menos adelantados ante prácticas desiguales por países desarrollados o sus iguales. Si el sistema multilateral se debilita las posibilidades de competir en condiciones equitativas se ven reducidas.
  4. Aumento del costo de los bienes y servicios. Las restricciones distorsionan el funcionamiento de las cadenas de valor aumentando el costo y cantidad del producto final, trasladado el efecto inevitablemente al consumidor y, como contra efecto, el consumo y las ventas disminuyen, afectando a la larga al mismo productor.
¿Seguirán aumentando las medidas restrictivas a lo largo de la crisis? 

Finalmente, hoy en día, aún con una declaración ministerial de por medio, no está claro si serán atendidas las recomendaciones por el resto de la comunidad internacional -incluso de los mismo firmantes- y eso forma parte de la alta incertidumbre que se está viviendo en el mercado global. Si la pandemia continúa expandiéndose y, en el peor de los casos, se deban aumentar las medidas de confinamientos, el margen que tienen los países para tratar el tema de protección y apoyo a la industria interna, garantizar la seguridad alimentaria y disponer de los bienes suficientes para atender la población; disminuyen y en un escenario de este tipo, las ideas restringir tanto la entrada como salida de bienes comienzan a tomar fuerza.

Jorge Solano Ruiz
Área de especialidad: Comercio internacional
Investigador
Centro Internacional en Política Económica (CINPE-UNA)

 

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