Cuando se fuerzan las reglas del juego para obtener una ventaja política de corto plazo, pocas veces se piensa que esas mismas reglas, más temprano que tarde, pueden terminar volviéndose en contra de quienes las manipularon.

Oscar Arévalo Solórzano, Abogado.

Mientras fui asesor legislativo, siempre desaconsejé hacer interpretaciones y aplicaciones antojadizas del Reglamento de la Asamblea Legislativa y del ordenamiento jurídico en general. Aprendí muy temprano que, en la Asamblea, un día se está arriba y otro abajo; que un día se forma parte del oficialismo y al siguiente del bloque opositor. También entendí que salirse con la suya en una ocasión puede resultar muy caro a la vuelta de la esquina.

En política parlamentaria, toda jugada tiene consecuencias. Como dice el dicho, la jarana termina saliendo en la cara. Todo tiene rebote, pero quienes juegan chancullo buscando una ventaja inmediata rara vez lo toman en cuenta.

Hablo de esto a propósito del plan del oficialismo de llevar al límite el proceso de elección de los magistrados suplentes e, incluso, provocar una eventual parálisis de la Sala Constitucional si llegara a jubilarse algún magistrado o magistrada, o si alguno debiera ausentarse por incapacidad.

Y pienso desde ya en un posible efecto de rebote: una eventual parálisis legislativa, que podría alcanzar incluso la tramitación de los presupuestos extraordinarios de la República.

¿Qué ocurriría si la Sala Constitucional no pudiera sesionar y comenzaran a acumularse las consultas de constitucionalidad sobre proyectos de ley sin posibilidad de ser resueltas? ¿Qué pasaría si esos expedientes quedaran detenidos antes de los segundos debates, provocando una parálisis del trabajo legislativo precisamente por la negligencia de los propios diputados oficialistas?

Cuando se fuerzan las reglas del juego para obtener una ventaja política de corto plazo, pocas veces se piensa que esas mismas reglas, más temprano que tarde, pueden terminar volviéndose en contra de quienes las manipularon.

Óscar Arévalo Solórzano

Por Óscar Arévalo Solórzano

Abogado especializado en Derecho Constitucional y analista político. Fue asesor parlamentario en la Asamblea Legislativa durante 23 años. Cuenta con amplia experiencia en el ámbito legislativo y el análisis constitucional.