La fracción del PLN anuncia que votará en contra, pero siete díscolos valientes les salvan la tanda frente al sector empresarial y se exponen a ser crucificados por el pueblo.

Oscar Arévalo Solórzano, Abogado.

Las negociaciones entre el Partido Liberación Nacional y el Gobierno sobre el futuro del sistema eléctrico plantean interrogantes sobre los acuerdos en discusión y sus consecuencias políticas. Estas tres piezas examinan las tensiones, los desplantes y las disyuntivas que enfrenta la agrupación.

I
La hoja de ruta que destapó Nogui Acosta.

Sí le creo al jefe de fracción que ese acuerdo no ha llegado a firmarse. Sí resulta muy coherente con las explicaciones ambiguas que venía dando el PLN sobre las negociaciones que mantenía unilateralmente con el chavismo. Aprobaban el plazo cuatrienal, el Gobierno se comprometía a, en un futuro, aprobarles algunos ajustes de los que proponían en el proyecto. Y, a cambio, ellos votaban, “¿patrióticamente?”, por privatizar el sector eléctrico.

Sí, no está firmada. Pero no dudo que esa fuera la ruta de la negociación. Todo iba bien para ellos hasta que a alguien se le prendió el bombillo de condicionar, de última hora, dos mociones del presupuesto en la Comisión de Hacendarios de la Asamblea Legislativa, para favorecer a las universidades y limpiarse la cara por la privatización.

Nogui, se ofende y los manda por un tubo. Hace el desplante de levantarse de la mesa y luego hace circular la ruta por la que iba el acuerdo. Es decir, hábilmente les pega color y los saca del discurso difuso y ambivalente con el que el PLN venía jugando. Hasta se da el lujo de afirmar que ya tiene los siete votos que le hacen falta. Y le pone un ultimátum al PLN para que se arrastre a firmar antes de las 3 p. m. del lunes 19. El PLN apenas alcanza a sacudirse para balbucear que no ha firmado nada. ¡¡AÚN!!

Pero, una vez que Nogui los tiró debajo de las ruedas del tren, queda clara la forma ingenua en que venía negociando el PLN: entregan todo, y lo que podría ser su única garantía de cumplimiento, a cambio de nada. Bueno, a cambio de promesas y un papelito firmado que cualquier novato sabe que, en la Asamblea, no asegura nada. La pollada se ve a kilómetros. El chavismo no solo se los estaba comiendo con mantequilla en esa negociación; además, aprovechó sus pudores para dejarlos sin ropa frente al tren y les puso hasta un ultimátum.

Como dijo un amigo: “El PLN siendo PLN”. ¡Pero vaya nivel de deterioro de sus cuadros…! Sorprenden.

II
Los desplantes de Nogui y un PLN irreconocible.

Yo no sé ustedes, pero a mí me cuesta creer que Nogui le haya hecho semejantes desplantes a la fracción del PLN y que esta siga sin reaccionar. ¡Los dejó hablando solos en la mesa de diálogo! Se levantó y se fue, como si sus interlocutores no merecieran siquiera una explicación. ¿Y el PLN? ¿Dónde quedó su dignidad política? Sorprende el desplante, pero sorprende todavía más la docilidad con que lo aceptan.

Pero luego le pone un ultimátum al PLN para que llegue a firmar el acuerdo, máximo el lunes a las 3 de la tarde. O sea, los agarró de trapo de piso. Y el PLN sigue sin reaccionar. Como si Nogui tuviera una carta que podría perjudicarlos más. Está muy raro…

Digo esto a sabiendas de que más de una persona podría resentirse conmigo, pero lo hago, sobre todo, como un llamado a reflexionar y reaccionar a la principal fracción de oposición, sobre la cual están puestos los ojos y las expectativas de buena parte del país.

El glorioso Partido Liberación Nacional en el 2026 ya no es lo que era.

III
¿Qué está pasando en el PLN con la privatización del sistema eléctrico?

La fracción del PLN queda ante tres escenarios posibles:

A) Lo vota en contra. Salva al bloque y su prestigio político. Se le arma la de San Quintín con el sector empresarial del PLN y, posiblemente, represalias.

B) La fracción firma el pacto, apoya el proyecto en bloque, divide al bloque opositor y dinamita la relación con las bases y aliados. El sector empresarial brinca en una pata y promete apoyo para las elecciones.

C) La fracción anuncia que votará en contra, pero siete díscolos valientes les salvan la tanda frente al sector empresarial y se exponen a ser crucificados por el pueblo. Igual, todo el mundo pensará que es una de las típicas maniobras legislativas del PLN. El bloque —el FA— disimula y se mantiene para no regalar al aliado al adversario.

Cada posible salida tiene líneas de argumentación diferentes.

El PLN no se decide porque no sabe si tomar las promesas de Nogui y dizque salvar el tema de sus proyectos con dudosas promesas sin garantía. Si mantenerse firme y que se le venga el mundo financiero encima. Si dejar que siete asuman el costo solos, pero que sean los que recibirán las recompensas del Gobierno y del sector financiero de cara a las elecciones municipales. Si salvar la fuente de la plata, pero dinamitar la relación con las bases.

En síntesis, ¿qué tenemos?

  1. Nogui actúa como si tuviera una buena mano de póquer escondida.

  2. El PLN actúa como si, de verdad, Nogui no estuviera bluffeando.

  3. Negociaciones poco transparentes de cara a la ciudadanía o, más bien, ambiguas, lo que le costó que Nogui los expusiera. Digo, si hubieran explicado con claridad cuál era el objetivo, cosa que nunca hicieron, lo que hizo Nogui no hubiera tenido ningún efecto, porque no hubiera tenido credibilidad. Por el contrario, la ambigüedad les jugó en contra mediáticamente.

  4. Lo que tenían muy claro a la hora de entrar a negociar ahora parece tornarse confuso y no decidido.

  5. Ahora están frente a los escenarios que describí antes y, adentro, eso debe de ser la caldera del diablo.

  6. Mediáticamente están en una posición delicada y perdedora. No parecen tener forma de ganar completo. O pierden al sector financiero, financiador, o pierden la relación con el bloque y con bases y aliados.

  7. La fórmula más cercana a no perder tanto es dejar que solo los siete o seis se sacrifiquen solos. Pero igual resulta poco creíble.

Más allá del desenlace, una decisión de esta trascendencia exige transparencia y explicaciones claras. La ciudadanía merece conocer qué se negocia, qué se compromete y cuáles serían las consecuencias para el país.

Óscar Arévalo Solórzano

Por Óscar Arévalo Solórzano

Abogado especializado en Derecho Constitucional y analista político. Fue asesor parlamentario en la Asamblea Legislativa durante 23 años. Cuenta con amplia experiencia en el ámbito legislativo y el análisis constitucional.