Joaquín Alberto Fernández Alfaro, Genealogista, historiador e investigador.

María Alfaro de Mata figura entre las grandes mujeres que marcaron el desarrollo de los movimientos feministas y de reforma social en el país durante el siglo XX. Su alma inquieta albergaba una búsqueda firme de ideales, impulsada por una fuerza incansable que la lleva a sumarse a organizaciones de gran trascendencia histórica.

María Alfaro de Mata nace en Alajuela el 21 de mayo de 1887, en el hogar formado por Leónidas Alfaro Carbonero y Josefa Vargas Quesada. Desde su infancia recibe en su familia un inmenso amor por la patria, alimentado por la gesta heroica de su abuelo, el teniente coronel Juan Alfaro Ruiz, uno de los principales héroes de la Campaña Nacional. Su madrina de bautizo fue Cristina Guardia Gutiérrez, viuda del expresidente Próspero Fernández Oreamuno.

Cuando apenas tenía cinco años de edad, su padre fallece, el 5 de febrero de 1892.

María Alfaro de Mata (1887-1976)

Cursa los estudios primarios en su ciudad natal, bajo la égida de su tía, la educadora Paula Alfaro Gutiérrez, y posteriormente ingresa al Colegio Superior de Señoritas, donde se gradúa como maestra normalista.

Contrae matrimonio en Cartago el 2 de agosto de 1908 con Guillermo Mata Oreamuno, destacado abogado, académico y servidor público costarricense que se desempeña como diputado al Congreso Constitucional, Promotor Fiscal de la República, director de la Tributación Directa, así como profesor y secretario de la Escuela de Derecho, Sus padres fueron Félix Mata Valle y Josefa Oreamuno Ortiz. Testigos de la boda fueron el expresidente Bernardo Soto Alfaro y Carlota Yglesias Castro.

De esta unión nacieron Rodrigo y Virginia Mata Alfaro. Rodrigo fallece joven en Bruselas cuando realizaba sus estudios de ingeniería, mientras que Virginia —notable pianista y muy querida educadora— contrae matrimonio con Mariano Montealegre Aguilar.

Formada bajo los sólidos ideales de la educación costarricense de principios del siglo XX, al igual que muchas mujeres de su generación, María Alfaro de Mata encuentra en el magisterio una plataforma para el desarrollo intelectual y la incidencia pública.

Durante muchos años ejerce la docencia como maestra de escuelas de enseñanza primaria de la capital, en algunas de las cuales llega a desempeñarse como directora; una profesión que en esa época funciona como el principal semillero de los movimientos feministas y de reforma social en el país.

A lo largo de su trayectoria en las aulas josefinas, destaca su liderazgo pedagógico y su compromiso social, dejando una profunda impronta en cada una de las instituciones y generaciones de estudiantes que pasaron bajo su tutela.

Alrededor de 1918, reside con su marido en San Ramón; eran los convulsos años de la dictadura de los hermanos Tinoco; aquí experimenta de primera mano la persecución política a sus hermanos Juan y Ernesto Alfaro Vargas.

Tras la fundación en 1923 de la Liga Feminista Costarricense, María Alfaro de Mata forma parte del grupo de mujeres que se unen con entusiasmo a las infatigables luchas de la Liga en la prolongada campaña pacífica para que se les reconocieran a las mujeres costarricenses sus plenos derechos políticos, especialmente el derecho al sufragio.

En este proceso participa junto con figuras señeras como Ángela Acuña Braun, Esther De Mézerville, Ana Rosa Chacón y Lydia Fernández Jiménez. Su persistencia en esta lucha produce frutos colectivos cuando finalmente se aprueba el voto femenino en Costa Rica en la Constitución de 1949.

Hacia 1927 su hijo Rodrigo Mata Alfaro, viaja a Bruselas para estudiar ingeniería, lo cual es motivo de gran alegría para su familia. Sin embargo, tiempo después sufre quebrantos de salud que alarman a sus padres, quienes embarcan a finales de febrero de 1929, pero durante su travesía por el Atlántico, Rodrigo fallece en Bruselas el 9 de marzo de 1929, produciendo un hondo dolor y una terrible angustia. Tras arribar a Bruselas, en medio de tan indescriptibles penas, Guillermo Mata Oreamuno y María Alfaro Vargas dispusieron todo lo pertinente para repatriar los restos de su hijo a Costa Rica, los cuales fueron depositados en el mausoleo familiar en el mes de junio de ese año.

Dos años después, en septiembre de 1931, acontece uno de los hitos más memorables de la trayectoria de María Alfaro de Mata en las aulas, con motivo de la histórica visita a Costa Rica de la insigne poeta y educadora chilena Gabriela Mistral. En su condición de directora de la Escuela República Argentina, María Alfaro de Mata tiene el alto honor de liderar y ofrecer el recibimiento oficial a la futura Premio Nobel, un encuentro que no solo evidencia su alto relieve dentro del magisterio nacional, sino que también reafirma su profunda afinidad con las corrientes del pensamiento y la intelectualidad femenina continental.

La edición del Diario de Costa Rica del 10 de septiembre de 1931 comenta en primera página la emotiva bienvenida que los niños de San José dedicaron a Gabriela Mistral, publicando el discurso de bienvenida ofrecido por María Alfaro de Mata y las palabras de agradecimientos de Gabriela Mistral.

Hacia finales de la década de los treinta, el 3 de abril de 1939, fallece en San José su esposo, Guillermo Mata Oreamuno.

Un año después, el 19 de agosto de 1940, María Alfaro de Mata participa como una de las cofundadoras de la rama costarricense de la Mesa Redonda Panamericana, una destacada organización internacional que tiene su origen en San Antonio, Texas, el 16 de octubre de 1916, cuando fue fundada por la activista estadounidense Florence Terry Griswold, inspirada por los ideales panamericanos, quien concibe una unión de mujeres bajo el lema «Una para todas y todas para una», simbolizando la igualdad absoluta y la búsqueda de la paz continental a través de la educación y el conocimiento mutuo.

Desde esta plataforma, las activistas costarricenses buscaban no solo el fortalecimiento de los lazos culturales del continente, sino también la ejecución de programas de proyección social directa.

Como parte de la agenda social de la Mesa Redonda Panamericana, María Alfaro de Mata colabora de cerca en la histórica creación y el posterior sostenimiento de la Escuela y Biblioteca para Empleadas Domésticas. Este proyecto pionero busca dignificar las labores de las trabajadoras del servicio del hogar en el país, ofreciéndoles alfabetización, formación técnica y herramientas para su crecimiento personal.

Aunque en su trayectoria de amplia colaboración en espacios cívicos amplios y moderados como la Liga Feminista Costarricense y la Mesa Redonda Panamericana, la visión ideológica y labor docente de María Alfaro de Mata la llevan a confluir con las transformaciones sociales impulsadas por la alianza reformista de los años 40. Desde allí, defiende con firmeza los derechos de las clases trabajadoras y de las mujeres.

Cabe destacar aquí la sumamente interesante evolución del pensamiento de María Alfaro de Mata, desde el sufragismo clásico y moderado hacia posturas de izquierda profundamente comprometidas con la justicia social. Su tránsito —desde los salones cívicos, el sufragismo tradicional y las redes de sociabilidad teosóficas, hacia la trinchera del activismo social y la cercanía con la izquierda— constituye una de las transformaciones políticas e intelectuales más fascinantes de la Costa Rica de mediados del siglo XX. Aunque por su origen familiar y matrimonial pertenece a las élites tradicionales del país, su formación intelectual y su gran sensibilidad social la distancian de los espacios de confort de su clase, encontrando su verdadera vocación en las causas populares.

Con una profunda conciencia sobre la desigualdad de clases imperante en los años cuarenta, el pensamiento de María Alfaro de Mata converge de manera orgánica con las corrientes políticas de la izquierda costarricense. Junto a un grupo notable de educadoras e intelectuales de la época —como Carmen Lyra, Emilia Prieto, Adela Ferreto y Luisa González—, María Alfaro de Mata se aproxima a los sectores progresistas y gravita en la órbita de influencia del Partido Vanguardia Popular.

Su militancia progresista alcanza un punto cumbre en la década de 1960, cuando asume la presidencia de la Alianza de Mujeres Costarricenses, una organización feminista de carácter progresista que vinculaba el derecho a la emancipación femenina a través del trabajo remunerado y la justicia social, los derechos de la clase obrera y la defensa de la paz internacional en el contexto de la Guerra Fría.

María Alfaro de Mata representa a una generación de mujeres multifacéticas que no separaron la lucha por el voto de la lucha por la educación universal y la reforma social. Transita con la misma naturalidad por los salones diplomáticos de la Mesa Redonda Panamericana que por las calles y foros de la militancia obrera de izquierda. Su legado pervive en la historia del feminismo social e institucional de Costa Rica.

A lo largo de su vida, María Alfaro de Mata tiene la oportunidad de viajar por diferentes países, una experiencia cosmopolita que le permite empaparse de diversas culturas, ampliar sus horizontes intelectuales y enriquecer su visión del mundo.

Tras una existencia consagrada con valentía a la educación, la justicia social y la dignidad de las mujeres, fallece en San José el 22 de enero de 1976. Su partida deja un vacío profundo, pero también un legado histórico imperecedero: el de una mujer brillante que supo romper los moldes de su época para ponerse, con infinito amor y firmeza, al servicio de las causas más nobles de su patria.ciudadanía femenina y a un espíritu brillante cuya influencia sigue resonando con fuerza en la historia costarricense.


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Joaquín Alberto Fernández Alfaro

Por Joaquín Alberto Fernández Alfaro

Joaquín Alberto Fernández Alfaro (1949) es historiador y genealogista costarricense, con estudios de Derecho en la Universidad de Costa Rica. Es académico honorario y expresidente de la Academia Costarricense de Ciencias Genealógicas, y miembro correspondiente de diversas academias de España y América Latina. Su extensa labor investigadora comprende estudios sobre familias y personalidades nacionales. Entre sus publicaciones destacan: Los Adelantados de Costa Rica, Oduber. Biografía de Daniel Oduber Quirós, El Canciller Montúfar y, en coautoría, Las Primeras Damas de Costa Rica